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Elegid bien una silla de ruedas

Publicado el 29/01/2012.

Una silla de ruedas es una ayuda técnica que consiste en una silla adaptada con al menos tres ruedas, aunque su número suele ser de cuatro y su tipología muy variada. La primera de la que se tiene conocimiento se hizo para el rey Felipe II de España, aunque la primera patente de la misma data del año 1869. La primera, tal y como la conocemos ahora, la desarrolló el ingeniero Harry Jennings en el año 1932.

Mucho ha llovido desde entonces y ahora existen muchas clases, por lo que es importante saber qué silla de ruedas me conviene en función de las necesidades que he de cubrir.

Basándome en experiencias personales, es considerado por la administración española un artículo de lujo (:O), por lo que en el hospital sólo te proveen de una de hierro, bastante pesada, cuando te dan el alta. Ya sabéis, la típica silla de hospital. Si quieres una silla ligera te la tienes que pagar tú mismo. Esta silla será necesaria si lo que quieres es salir a la calle, subírtela tú mismo a tu coche particular y en definitiva, cualquier actividad que implique una "normalización" dentro de tu "nueva vida".

Os podéis imaginar que este tipo de sillas, no son baratas... hay de muchos precios, pero la media ronda los tres mil euros y la Seguridad Social sólo costea unos 300 euros (en Murcia, depende de cada Comunidad Autónoma). Hay modelos que se pueden plegar, pero por temas de durabilidad, os recomiendo las sillas rígidas, a ser posible sin juntas atornilladas, de manera que todo quede soldado, conformando un conjunto de titanio muy rígido y para un montón de años. Eso sí, tendréis que tener un vehículo grande para meterlas, porque no pueden reducir su tamaño.

Es cierto que no siempre es recomendable elegir una silla de ruedas ligera. En otras ocasiones, cuando la persona usuaria de la misma no es la que la empuja, es mejor utilizar un modelo más pesado, ya que proporciona más estabilidad para la persona que es llevada en la silla y la zona donde se agarra para empujar, está a una altura más alta, para que el "empujador" no tenga que agacharse y machacarse la espalda.

En los casos en que la persona usuaria de la silla nunca va a empujar, por la razón que sea, las cuatro ruedas son pequeñas y del mismo tamaño relativo, lo que proporciona un movimiento más estable que en el caso de que exista un par de ruedas pequeña en la parte delantera.

Desde luego, una persona con una tetraplejia no es capaz de tener el movimiento y la fuerza necesarias para empujar ninguna silla (más información en el post sobre la lesión medular). En estos casos y en otros donde exista una discapacidad en alguno de los brazos además de la lesión medular, se recomiendan las sillas de ruedas eléctricas.

Desde luego son más grandes y mucho más pesadas que cualquier otra, debido en gran parte por las baterías que usa, que son de 4 ó 5 amperios y recargables, que dan la energía necesaria a los motores. Para introducirlas en un vehículo particular, prácticamente no queda otra opción que una furgoneta con una plataforma hidráulica para subir y bajar al personal. Poseen además un joystick para dirigirla, regulando además de la dirección, la velocidad.


Existen más tipos de sillas, como las utilizadas en el deporte, pero éstas tienen unas características muy particulares y quizás sean objeto de otro post exclusivo para ellas.

Artículo publicado en "Accesibilidad Global"