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Yo fui CERMI

Publicado el 25/06/2017.

Echar la vista atrás resulta a veces un ejercicio peligroso, sobre todo por la carga emocional de recordar a aquellos que nos dejaron. El CERMI celebra su vigésimo aniversario, una efeméride que permite evocar la figura de Alberto Arbide, el primer presidente del CERMI, y de otros tantos amigos que dieron lo mejor de sí por mejorar la calidad de vida millones de españoles con discapacidad.

Hace dos décadas, las organizaciones de la discapacidad, sus representantes en la sociedad civil, acertaron de pleno al constituir una plataforma unitaria de representación y acción social. Sin renunciar a sus señas de identidad, dejaron atrás un tejido asociativo excesivamente atomizado. El CERMI se alzó como la voz de un colectivo amplio y heterogéneo privado históricamente de la capacidad de interlocución.

Alberto Arbide fue la cara visible de la discapacidad en aquella primera etapa de crecimiento y consolidación. “Un hombre bueno y firme en sus convicciones”, como le recuerdan sus amigos. Años de grandes expectativas y desafíos, pues no era tarea fácil situar la discapacidad en la agenda política.

Es imposible enumerar a todos los que conforman ese ramillete de activistas que forjaron los cimientos de CERMI, aunque no quiero olvidarme de Rafael de Lorenzo, uno de los “padres” de la sociedad civil tal y como hoy la entendemos.

El modelo CERMI es seguido y admirado fuera y dentro de España. Bajo la presidencia de Luis Cayo Pérez Bueno, se ha consolidado como un agente social imprescindible, al conjugar la justa reivindicación de derechos con una batería de propuestas políticas, económicas, sociales y culturales bien argumentadas, cuantificables y factibles.

“En el CERMI no nos gusta la queja intransitiva, el mero lamento, sino que preferimos actuar, cambiar las cosas que no están bien”. Palabras de Luis Cayo que sintetizan a la perfección el espíritu y la filosofía del CERMI y que comparten sus entidades, tan numerosas y diversas. Mi gratitud y admiración desde esta tribuna al buen hacer de una presidencia capaz de mantener la unidad de acción, la verdadera fuerza de nuestro sector.

El respaldo de todas sus entidades se hace imprescindible para afrontar nuevo retos, presentes y futuros. La crisis económica hizo estragos en un colectivo tan vulnerable. Pero no es la única cuestión.

Educación inclusiva, derecho al voto para todos, promoción del empleo, inclusión de los derechos sociales en la Constitución, defensa de las mujeres con discapacidad… Infinidad de asuntos marcados en rojo en la agenda de trabajo del CERMI.

Y uno más que no es menor. El nuevo modelo de gestión del 0,7% del IRPF, calificado de “devastador” por el propio CERMI. Un modelo que lastra la cohesión social en España, que ignora las demandas del Tercer Sector de acción social y que debilita gravemente a las entidades nacionales de la discapacidad.

También aquí, el CERMI iniciará una estrategia de contestación activa, de presión e incidencia política para intentar revertir esta decisión y demandar al Gobierno fuentes alternativas de financiación estable para dar continuidad a los programas sociales de escala estatal. En definitiva, una vez más es necesaria la unidad de acción que distingue al CERMI.

“Veinte años no es nada”, cantaba Gardel. En este caso, es mucho. Dos décadas de duro trabajo para mejorar el día a día de millones de ciudadanos con discapacidad y sus familias. Felicidades y enhorabuena.

Antonio Millán, presidente de ASPAYM Granada y ex secretario general del CERMI