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Julián Barriga Bravo

El Blog de Julián Barriga

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¿Y por qué no nosotros mismos?

Publicado el 22/05/2011.

A los periódicos y a los periodistas les solemos echar las culpas de que nos tratan mal o no nos entienden. Pocas veces lo agradecemos cuando se ocupan de nosotros y, además, lo hacen bien. Yo soy de los que pienso que los medios, en general, tratan correctamente los temas de discapacidad, y a veces, incluso con frecuencia, con generosidad. El tema viene a cuento del periódico El Mundo.

No sé si habrán reparado que, durante la campaña electoral de las Municipales y Autonómicas, El Mundo ha ido publicando entrevistas y reportajes con candidatos con discapacidad. Lesionados medulares, ciegos o personas sordas han ido desfilando por sus páginas con naturalidad, con sus programas políticos, sin hacer ostentación de su discapacidad, pero sin ocultarla. Me parece que ha sido un comportamiento ejemplar, que ojalá sirviera para algo más que para poner de manifiesto lo que todavía es una excepción.

A las elecciones Municipales y Autonómicas del 22 de mayo se han presentado varios millares de ciudadanos de toda clase y condición. ¿Cuántos de ellos han sido personas con discapacidad? De los elegidos, ¿cuántos concejales, diputados o miembros de las cámaras tienen esta consideración? ¿Cuántos alcaldes o alcaldesas? ¿Cuántos presidentes de Diputaciones o Presidentes/as de Comunidad Autónoma son personas con discapacidad?

Me dirán que qué tiene que ver la discapacidad con la política y que puede haber concejales, alcaldes o presidentes con discapacidad que miren o favorezcan a la discapacidad menos que otros ciudadanos que no ostenten esta condición. Cierto, absolutamente cierto. En el Congreso de los Diputados, en cualquier institución o en la vida social hay personas que se ocupan y se han comprometido con la discapacidad mucho más que otros representantes o directivos discapacitados.

Pero es distinto. Lo que digo y defiendo es que la integración total, la plena normalización de los discapacitados, no será completa hasta que la sociedad en todas sus variables no tenga la presencia y representación debida de los discapacitados. Donde haya una persona con discapacidad con responsabilidades, habrá accesibilidad. Y, sobre todo, la sociedad se acostumbrará a ver con normalidad la presencia de los discapacitados.

Para mí ésta continua siendo una de las grandes asignaturas pendientes de nuestros colectivos. Nos contentamos con pedir o exigir políticas activas, pero rara vez nos atrevemos a dar un paso al frente y plantearnos hacer nosotros mismos esas políticas que planteamos a otros. Tal vez estamos gastando demasiada energía en competir en los organigramas internos de nuestras organizaciones de discapacitados. ¿Por qué no dedicarlas con mejor provecho a competir en las listas electorales de los Partidos Políticos y de las instituciones públicas?
 

1 comentario enviado el 27/08/2011