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Un exhaustivo informe de Reino Unido critica la falta de nuevos fármacos

Las bacterias resistentes matarán a 100 millones de personas al año en 2050

Llegó la hora de empezar a hacer algo con los supermicrobios resistentes a cualquier antibiótico. Un nuevo informe masivo comisionado por el Gobierno de Reino Unido ha concluido que, de no hacer nada por impedirlo, para mediados de siglo las bacterias resistentes a los fármacos podrían matar a 10 millones de personas al año. Esta cifra mayor que la tasa actual de muertes anuales a causa del cáncer. Los costes para la economía global podrían alcanzar los 100 billones de dólares (unos 89 billones de euros) para 2050. Representa una de las mayores amenazas de salud a la que nos enfrentamos.

Y aun así, el problema ha recibido mucha menos atención de las que parece merecer. Según el economista Jim O'Neill, que lideró el estudio a petición del primer ministro, David Carmeron, no se ha desarrollado ninguna clase nueva de antibióticos desde la década de 1950, y los métodos para diagnosticar las infecciones bacterianas sigue en gran parte sin haberse modificado desde el siglo XIX.

Los autores del informe detallan un plan de 10 puntos para detener la futura plaga. Muchas de las medidas que detallan son sencillas, como mejorar los sistemas de saneamiento, monitorizar la frecuencia con la que se recetan antibióticos y reducir su uso en la agricultura (donde son empleados prodigiosamente, tanto para tratar infecciones como para promocionar el crecimiento del ganado).

 Tales tácticas tienen el potencial de generar un enorme impacto. Estudiemos el ejemplo de las malas prácticas de saneamiento: el estudio calcula que tan sólo cuatro países (India, Nigeria, Indonesia y Brasil) gastan 500 millones de tratamientos con antibióticos cada año para combatir la diarrea. Limpiar los suministros de agua podría reducir esa cifra en un 60%. Serían 300 millones de veces que las bacterias no sean expuestas a nuestro arsenal de fármacos asesinos de microbios, y las presentaría con muchas menos oportunidades de evolucionar y aumentar su resistencia.

Por supuesto, nuestro arsenal siempre podría ampliarse, pero las farmacéuticas han de invertir grandes sumas para llevar un fármaco al mercado. Una vez que lo lanzan, se enfrentan al reto de intentar recuperar lo que a menudo son cientos de millones de dólares en I+D y generar beneficios. Al tiempo, debe esforzarse en no agravar el problema al inundar el mercado con su nuevo compuesto que ofrece a los microbios la oportunidad de desarrollar nuevamente su resistencia. No debería sorprender demasiado que las empresas sean reacias a formar parte de ese juego.

El informe también sugiere una posible solución potente: pagar grandes sumas a las empresas por el desarrollo nuevos antibióticos. En su propuesta, los autores proponen incentivos financieros de entre 800 millones de dólares (unos 710 millones de euros) a 1.300 millones de dólares (unos 1.160 millones de euros) por fármaco que percibiría la empresa desarrolladora además de los ingresos por ventas para que las farmacéuticas investiguen y fabriquen nuevas armas para la lucha contra los supermicrobios.

Si suenan altas las cifras, sostiene el informe, no son nada en comparación con el coste que resultará de no hacer nada.