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Podría emplearse en cubiertas antimicrobianas para combatir las infecciones hospitalarias

Pintura hace que los materiales repelan el agua, la suciedad y las bacterias

Los materiales hidrófobos repelen el agua de su superficie y, por lo tanto, impiden que esta se manche y contamine; por este motivo se utilizan para desarrollar superficies que se limpien solas. El problema es que suelen dejar de funcionar una vez empiezan a erosionarse (algo que sucede rápido simplemente pasando la mano), o si entran en contacto con algún tipo de aceite. Hasta ahora, porque una nueva pintura promete volver inmune a las manchas a casi cualquier superficie, a la vez que resiste los daños.

El descubrimiento, publicado en la revista Science, podría transformar papel, cristal, acero, cerámica e incluso ropa en una superficie que mantenga sus propiedades antimanchas después de ser rayada con un cuchillo o frotada hasta 40 veces con papel de lija. “Es aplicable en la mayoría de superficies, sean duras y suaves”, explica a Teknautas el investigador de la University College de Londres (UCL) y coautor del estudio, Ivan Parkin.

La pintura, fabricada a partir de nanopartículas revestidas con dióxido de titanio combinadas con sustancias adhesivas, se aplicó de diferentes formas según la superficie objetivo. Para revestir el cristal y el acero se utilizó una pistola de espray, mientras que en el caso del papel se empleó una jeringa. El algodón, por último, se sumergió en la pintura, informa "El Confidencial".

Las aplicaciones de esta pintura no se limitan a evitar los lamparones en la camisa. El investigador de la UCL y autor principal del estudio, Yao Lu, explica que “el agua forma gotas con forma de canica que resbalan por la superficie”, arrastrando la suciedad pero también “posibles bacterias y virus”. En este contexto, la pintura podría emplearse en cubiertas antimicrobianas para combatir, por ejemplo, las infecciones hospitalarias. No serían sus únicas aplicaciones, que Parkin extiende a “paredes de casas, coches antimanchas y hasta espejos que no se empañen”.

El problema es que para mantener esta propiedad hidrófoba, la superficie debe de ser áspera y cerosa, unas características que no presenta, por ejemplo, una corbata o una hoja de papel. Lu decidió que si se pudiera dotar de estas propiedades a cualquier material, fuera blando o duro, podría transformar una amplia gama de objetos en antimanchas. Y así nació la idea de una pintura combinada con sustancias adhesivas.

El reto para el equipo de Lu fue conseguir que su invento fuera lo suficientemente resistente como para resistir los roces del día a día, ya que sólo así podría aplicarse de verdad en coches y vestidos. Parkin asegura que, aunque existen investigaciones similares a la suya, los otros productos “pueden quitarse pasando el dedo”. Pero, gracias a las nanopartículas de dióxido de titanio, que actúan como una “funda”, las gotas de agua rebotaron sobre la superficie en lugar de mojarla, a la vez que eliminaban la suciedad. Un proceso que se repitió invariablemente después de dañar la pintura.

Obras de arte acuáticas

“La pintura de los coches se raya y araña frecuentemente, y queríamos asegurarnos de que nuestra pintura sobreviviría a esos daños”, aclara Lu. El investigador añade que, al margen de usos prácticos y comerciales, el descubrimiento podría utilizarse para crear obras de arte con agua: “Es algo que he estado probando en mi tiempo libre”.

Como si de un anuncio de detergente se tratara, los investigadores grabaron a cámara lenta cómo los materiales pintados salían indemnes de las salpicaduras provocadas con agua. Por ejemplo, un tejido de algodón emergió completamente blanco tras ser sumergido en agua coloreada de azul. Y el papel tratado permanecía seco y limpio tras exponerse a la suciedad y los líquidos.

Parece que el algodón o engaña y que esta nueva pintura será prometedora para diversas aplicaciones. La pregunta es si podrá salir del laboratorio para llegar a producirse a escala industrial. La investigadora de la UCL y coautora del estudio, Claire Carmalt, considera que una de las ventajas de su descubrimiento es que, al utilizar materiales “que ya están disponibles”, la fabricación podrá llevarse a cabo a mayores escalas. Parkin va un paso más allá para asegurar que veremos esta pintura en un producto final dentro de un par de años.