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EEUU recomienda a personas sanas en riesgo que tomen una pastilla 'antisida'

División de opiniones en torno a la pastilla que previene el VIH

Después de varios años de evidencias científicas que demostraban la utilidad de una pastilla para prevenir la infección por VIH en personas con alto riesgo de contraer el virus, la aceptación oficial del fármaco en EEUU por parte de las autoridades sanitarias ha llegado rodeada de un coro de voces que demuestra la división de opiniones en torno a este tema. En Europa el medicamento está aprobado únicamente como tratamiento, no para la profilaxis.

Truvada (de la compañía Gilead) es una combinación de dos antirretrovirales -tenofovir y emtricitabina- que previene la infección por VIH en personas de alto riesgo que, por ejemplo, mantienen relaciones sexuales con un paciente seropositivo. Aunque su comercialización con este fin fue aprobada ya en 2012, no ha sido hasta esta semana cuando las principales organizaciones sanitarias de EEUU (incluidos los Centros de Control de las Enfermedades, CDC) han dado su respaldo a la llamada profilaxis pre-exposición recomendando su uso en ciertos grupos de riesgo: usuarios de drogas inyectables, hombres gais y bisexuales o parejas serodiscordantes.

Sin embargo, el uso de una pastilla diaria en personas sanas para reducir su riesgo de infectarse (y siempre combinada con el uso de preservativos y prácticas sexuales seguras) ha despertado algunas voces críticas.

Al elevado precio de la pastilla (unos 9.500 euros al año), se suman las críticas de quienes temen que los usuarios del fármaco se relajen en el terreno de la prevención y el uso del preservativo (con el consiguiente aumento de otras infecciones de tranmisión sexual). Michael Weinstein, director de un grupo de activistas en Los Angeles, ha calificado la pastilla en declaraciones a The New York Times "una pastilla festiva" y considera que se trata sólo de un intento de las farmacéuticas por incrementar las ventas.

De hecho, los cálculos indican que el número de usuarios podría multiplicarse por 50 con las nuevas recomendaciones de los CDC y pasar de 10.000 a 500.000 personas. Sin embargo, alguna encuesta reciente publicada en EEUU también demuestra que no todos los médicos están dispuestos a recetar Truvada. De hecho, como recuerda el doctor Demetre Daskalakis, de la Clínica Mayo, lo habitual es que las personas sanas no acudan a un especialista en VIH, sino a un médico general "y muchos de ellos no han revelado a su especialista que son homosexuales", señala por ejemplo William Schaffner desde la Universidad de Valderbilt.

Los más críticos con Truvada también recuerdan que para que el fármaco sea eficaz es necesario que se tome diariamente, y muchos dudan de la adherencia de las personas sanas a la hora de tomarse la pastilla. Aunque como recuerda Albert Liu, del departamento de Salud Pública de San Francisco, muchas personas ya toman estatinas para prevenir el colesterol, "sólo es cuestión de que la tomen cuando se lavan los dientes cada mañana".

Pero no todo son críticas a los CDC. Algunos veteranos especialistas reconocen que el uso del preservativo y el respeto de las generaciones más jóvenes al VIH ha descendido dramáticamente en los últimos años, probablemente gracias a que los tratamientos han convertido la infección en un problema crónico. "Muchos se creen invencibles porque no vivieron los 80, cuando los vecindarios estaban llenos de esqueletos vivientes y funerales diarios", señala uno de ellos en la prensa estadounidense.

"Con Truvada es como si me hubiese quitado un peso de encima", señala el marido de un paciente seropositivo. "Por primera vez en toda mi vida puedo estar totalmente desinhibido e intimar con el hombre que quiero".

Pese a todos los esfuerzos en prevención, el número de nuevas infecciones por VIH en EEUU no ha descendido y siguen registrándose unos 50.000 casos nuevos al año, por lo que muchos especialistas consideran que cualquier otra medida que se sume al preservativo como arma preventiva debería ser bienvenida y abrazada por las personas en riesgo. "Los avances científicos suelen tardar una década en ser adoptados por la comunidad médica, esperamos acortar estos plazos y aumentar la supervivencia", señala un portavoz de los CDC. El propio Anthony Fauci, director de los Institutos Nacionales de Enfermedades Infecciosas de EEUU y uno de los mayores expertos en VIH ha mostrado su apoyo a la profilaxis.