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Es una de las mayores complicaciones de una lesión medular

Escaras o úlceras de presión en una lesión medular

También son conocidas como úlceras de presión, llagas, o úlceras de decúbito. Es una de las mayores complicaciones de una lesión medular. Estas ocurren como resultado de una presión excesiva de los huesos sobre la piel, principalmente en los huesos de las nalgas.

Después de una lesión medular, existen cambios en el tono muscular, en la sensibilidad y cambia el suplemento de sangre a la piel y a los tejidos subcutáneos. Adicionalmente existe una pérdida en la elasticidad natural de los tejidos que se encuentran bajo la piel.

Esto ocasiona que el propio peso de los huesos los haga bajar y por ende abrir lesiones serias en la piel de la zona presionada. Esto pasa sobre todo cuando la rutina de la persona es estar de seis a ocho horas o más sentado o acostado ya sea en la silla y al principio si es una lesión adquirida en una cama en el proceso pos-operatorio, ya que por la falta de conocimiento se toma en cuenta los puntos de presión que desde un principio deben de ir cuidando y mantenerlos de forma adecuada en cuanto a movilización e hidratación.

Estas heridas además son muy problemáticas ya que empiezan de adentro hacia afuera y a veces ya cuando la herida la vemos es porque en el músculo e inclusive en el hueso puede estar ya muerto el tejido. Cuando hay infección se presentan principalmente fiebre y movimientos espásticos, los cuales pueden ser un indicador de la presencia de una escara. También se pueden crear abscesos y conejeras que lo más peligroso es que no se ven y también por la falta de sensibilidad en la mayoría de los casos por dentro ya se encuentran en un proceso de alto riesgo, con la presencia de fiebre, supuración y mal olor ya que el tejido está muerto e infectado.

Estas úlceras de presión comienzan con el enrojecimiento de la piel o zona de presión lo cual indica que no hay la circulación adecuada en esta zona por la falta de movimiento. Posteriormente las células que están estancadas comienza a ser tejido muerto y así cada capa de la piel se destruye, hasta hacerse profundas heridas e incluso abscesos hacia músculos y huesos.

Se puede reconocer una escara fácilmente ya que la epidermis o la capa de la piel se abre, creando una lesión superficial. La supuración (cuando existe infección), se puede presentar o no. En el caso de que ésta aparezca se debe de consultar inmediatamente con el médico. Puede ser también que la piel no esté abierta pero sí roja o descolorida. Si el enrojecimiento o el cambio de coloración no desaparecen durante los primeros treinta minutos después de liberada la presión, es posible que estemos frente a un principio de escara.

Es muy importante comentar el dejar como en todos los casos los remedios caseros, e inclusive los materiales que anteriormente se utilizaban, como las pieles y donas de cámaras, ya que estas provocan una temperatura y circulación no adecuada e inclusive los pañales y la mala higiene pueden contribuir a aumentar el riesgo de si se tiene una escara, hacerla más propensa a que aumente y se infecte, por estar en contacto con la orina o el excremento.

También recomiendan la miel y otros remedios que es muy importante el decidir utilizarlas, y en una etapa avanzada o profunda lo mejor es recurrir directamente al especialista, en este caso el cirujano plástico, ya que tiene que evaluar el procedimiento y tratamiento específico para cada lesión y cada paciente.

El tratamiento más común en estos casos consiste en retirar la presión sobre la herida. Mantener una buena higiene, lavar con jabón ligero y agua, enjuagar bien, secar de manera suave, evitando frotar fuerte.

Es importante evaluar la dieta de la persona para asegurarse que esté ingiriendo suficientes proteínas, calorías, vitaminas A y C, zinc y hierro. Todos estos elementos son necesarios para una piel saludable. Se recomienda también revisar el colchón, y cojín de la silla, así como asegurar traslados seguros y una buena técnica de movilidad en su propia silla.

Es altamente recomendable que las personas con lesión medular se revisen cuidadosamente todo el cuerpo por lo menos una vez al día para asegurarse de que no haya ningún indicio de escara. También tener el cuidado necesario de no apoyar o estar sentado en superficies duras o texturizadas, cuidar nuestros traslados el no aventarse contra las superficies y evitar tiempos prolongados inclusive en la cama o la silla sin una rotación o movilidad que evite presión en los puntos de más riesgo.

Se puede hidratar la piel con aceites de bebé o cremas si aún no hay la presencia de una escara, esto es preventivo y cuando se vean las zonas rojizas se puede dar un masaje rotativo en la zona para provocar una circulación en los puntos que comiencen a enrojecerse. En caso de que la escara no mejore en pocos días es necesario asistir al médico. Una rutina de cuidado, prevención, movilidad y ocupación será la más recomendable.