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Por cada hombre afectado hay tres mujeres

Embarazo y prevención de la esclerosis múltiple

La epidemiología de la esclerosis múltiple (EM) ha cambiado. Por cada hombre afectado hay tres mujeres. En caso de embarazo, en el que la paciente suele tener protección frente a los brotes o recaídas, el tratamiento para la EM debe posponerse hasta después del parto.

Al igual que ocurre en otras enfermedades autoinmunes, la esclerosis múltiple (EM) es más frecuente en mujeres. 'Antes la proporción era de dos mujeres por cada varón, pero en los últimos 30 años nos estamos encontrando que ya hay tres mujeres afectadas por cada hombre', ha explicado Mar Mendibe, neuróloga del Hospital Universitario de Cruces, en Bilbao, en la LXIV Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología (AAN, en inglés), celebrada en Nueva Orleans.

'En las pacientes con EM nos preocupa especialmente el tema de la seguridad y eficacia de los fármacos durante el embarazo, la lactancia y tras el parto. Se ha visto que el tiempo del embarazo es, por lo general, una época en la que la enferma está protegida de brotes y recaídas. Si se produce algún brote durante la gestación, principalmente durante el segundo y tercer trimestre, la propia enfermedad nos está avisando de que es muy agresiva. Es poco frecuente y cualquiera de esos brotes se puede tratar.

Cuando hay que tener precaución es en los tres meses siguientes al parto, donde hay riesgo de que aumente la actividad de la EM', ha afirmado la neuróloga, haciendo un inciso para aclarar que el pronóstico de esta enfermedad es independiente del hecho de tener hijos. La protección durante el embarazo responde a una cuestión hormonal: 'Tanto los estrógenos como la progesterona tienen un efecto inmunomodulador'.

Si la paciente está estable se le permite la lactancia materna. Tenemos que sopesar los riesgos y beneficios de retrasar la vuelta al tratamiento.

Hoy en día, 'afortunadamente tenemos fármacos que son eficaces y seguros en este sentido. En concreto, estamos llevando a cabo un registro internacional de pacientes con EM remitente-recurrente tratadas con la terapia oral fingolimod que durante el tratamiento han tenido algún embarazo. Ya llevamos más de cien embarazos. También seguimos a los niños nacidos a lo largo de un año', ha detallado Mendibe.

Planificar el embarazo es esencial para estas pacientes. 'Intentamos que las mujeres estén estables durante al menos un año, es decir, que no hayan tenido brotes en ese periodo. Se suspende el tratamiento para que la paciente cumpla su intención de quedarse embarazada y se vuelve a administrar la terapia nada más dar a luz o lo antes posible en caso de lactancia. Gracias al mecanismo de acción reversible de fingolimod, no es necesario un periodo de lavado entre el cese temporal del tratamiento y el momento de la concepción'.

Alrededor de la anestesia que se administra en el parto sobrevuela un falso mito que sugiere que es peligrosa para la paciente, 'cosa que no es cierta', ha dicho la neuróloga del Hospital de Cruces.

En cuanto a la lactancia materna, hay una corriente, sobre todo en Alemania, que la promueve, alegando que puede tener un efecto protector del riesgo de brotes para la madre con EM. Según Mendibe es una opinión que se puede tener en cuenta, pero, de momento, 'es básico personalizar qué será lo más adecuado en cada caso. Sopesamos los riesgos y beneficios de retrasar la vuelta al tratamiento. Si la paciente está estable se le permite la lactancia'.

¿Influye el fármaco en la fertilidad de la paciente?

'En modelos experimentales y en este registro de enfermas se ha visto que el medicamento es seguro', ha apuntado Mendibe. En varones afectados por la EM fingolimod no se transmite a los espermatozoides. Algunos fármacos antiguos sí que pueden provocar esterilidad masculina, aunque este tipo de fármacos están prácticamente en desuso.

Cierta predisposición

Mendibe ha aclarado que la EM no es hereditaria, pero sí puede existir cierta predisposición genética, ya que entre un 15 y un 20 por ciento de los pacientes pueden tener un familiar que también sufre la patología. Es más frecuente en primos que en hermanos, y la transmisión vertical de padres a hijos es menos habitual. 'Los 15 años de edad es un punto de corte importante. Aquellos pacientes que han migrado de una zona de alta frecuencia de EM antes de los 15 se llevan consigo el riesgo; sin embargo, si el individuo se va después de los 15 adquiere el riesgo de la zona a la que migra'.

Respecto a la interacción de las vacunas -como la de la gripe- con los tratamientos para EM, José M. Prieto, del Complejo Universitario Hospital de Santiago de Compostela, ha explicado que 'no están indicadas pero tampoco contraindicadas, salvo las de virus vivos, como la de la fiebre amarilla'. Prieto ha concluido diciendo que 'el futuro se plantea interesante, no sólo por los avances en neuroimagen y genética, sino también por el amplio arsenal terapéutico'.