Está usted en: Divulgación sanitaria -> Tratamientos

España, puntera en hemodiálisis a domicilio gracias a la tecnología

En España, aproximadamente 4 millones de personas padecen enfermedad renal crónica. De todas ellas, aproximadamente unas 6.000 personas progresan cada año en su enfermedad y tienen que ser sometidos a uno de los tres tipos de tratamiento renal sustitutivo que existen: hemodiálisis, diálisis peritoneal y/o trasplante renal (el paciente es candidato al mismo, si hay opción de tratamiento entre ambas técnicas).

En total, unas 50.909 están en tratamiento renal sustitutivo en nuestro país, de las cuales el 80% comienzan mediante hemodiálisis, un 16,3% con diálisis y el resto, poco más del 3,5% directamente con trasplante renal. Los datos sobre prevalencia muestran, sin embargo, que el 43,8% de los pacientes en tratamiento renal sustitutivo están en hemodiálisis, el 50,78% están trasplantados y sólo un 5,42% están en diálisis.

El gasto público sanitario español en tratamiento renal sustitutivo se eleva a 1.645 millones de euros, de los cuales 1.140 corresponden a hemodiálisis, 118 a diálisis peritoneal y 387 a trasplante. La utilización y el mantenimiento de estos tratamientos suponen casi el 3% del presupuesto del Sistema Nacional de Salud (SNS), un porcentaje que los expertos esperan ver además incrementado en los próximos años debido al envejecimiento poblacional.

La hemodiálisis o la diálisis peritoneal son tratamientos de soporte vital para una patología en la que el trasplante sigue siendo, a día de hoy, la mejor alternativa, tanto en términos de supervivencia, calidad de vida y costes. Sin embargo, no todos los pacientes con enfermedad renal crónica son candidatos a trasplante renal y una proporción de los mismos cambiará de tratamiento a lo largo de su proceso de enfermedad y con independencia de la terapia de inicio (diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante); de ahí la importancia de conocer los beneficios que presentan las distintas opciones y el orden de las técnicas de diálisis.

En el caso de la hemodiálisis, desde hace tiempo es valorada de manera positiva la posibilidad de llevar a cabo el tratamiento en el propio domicilio del paciente. Según explica a SaluDigital.es el jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Juan Manuel López Gómez, con esta idea lo que se pretende “es adaptar la hemodiálisis a las exigencias laborales, familiares, sociales, etcétera, del paciente y no adaptar al paciente a los turnos de hemodiálisis que tenemos en los hospitales”.

Los especialistas sostienen que esta técnica ha supuesto un “avance extraordinario” desde el punto de vista de que los pacientes “se estén llevando a sus casas diseños adaptados de esta tecnología con resultados basados en la eficacia y la seguridad comparables a los que estamos desarrollando en las unidades hospitalarias”. Asimismo, el doctor López Gómez hace hincapié en el buen nivel de España en este tipo de técnicas. “Los avances, tanto en seguridad como en eficacia, están al alcance de todas las unidades de diálisis en España, absolutamente de todas, y no cabe hablar de tecnología obsoleta en este ámbito”, celebra este especialista.

GRANDES AVANCES EN POCOS AÑOS

Los nefrólogos que trabajan en su día a día con este tipo de técnicas no dudan en asegurar que este ámbito sanitario deposita en la tecnología toda la confianza para obtener garantías de mejora, tanto para ellos como para los pacientes.

“En pocos años ha cambiado muchísimo el espectro de lo que estamos haciendo con los pacientes en todos los sentidos mejorando en seguridad y eficacia. Tenemos un diseño de monitores que proporciona cada vez más información, con más control (eso para la enfermería es de gran importancia), ya que ayuda a mantener a los pacientes en condiciones muchísimo mejores”, reconoce López Gómez. Sin duda, es un aspecto que favorece las posibilidades en la optimización del tratamiento “y sobre todo para evitar problemas asociados a los pacientes durante las propias sesiones”.

Además, añade este especialista, en cuanto al aumento de la eficacia “hay una serie de aspectos que se han ido incorporando, como es el diseño de membranas, que han mejorado muchísimo, son más eficaces, más biocompatibles, con mayor capacidad de depuración de toxinas que antes teníamos dificultades para eliminar. Se han incorporado nuevas técnicas basadas en transporte convectivo. Y ahí, lo que llamamos hemodiafiltración en línea, juega un papel muy importante. En nuestra unidad por ejemplo, en este momento tenemos a más del 80% de los pacientes en técnicas de hemodiafiltración porque se ha demostrado que la supervivencia de los pacientes con estas técnicas, es decir, con técnicas de alto transporte convectivo, son superiores a las que teníamos hasta ahora”.

RETO PARA COMBATIR LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA

Por su parte, la presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), María Dolores del Pino, se refiere a los grandes retos para el abordaje de la enfermedad renal crónica en España, señalando las cinco estrategias contempladas en el Documento Marco elaborado a tal fin por el Ministerio: la promoción, prevención y detección precoz, que califica de fundamental; la atención al paciente con esta enfermedad; su empoderamiento, para hacerlo corresponsable de la evolución de su patología; la formación de los profesionales y la investigación. 

Del Pino subraya que a pesar del fuerte impacto económico de la enfermedad renal crónica sobre la calidad de vida y sobre el gasto sanitario total, de alrededor del 3%, el conocimiento de la población sobre esta patología y sus riesgos está muy lejos del que, por ejemplo, la población tiene del colesterol y las enfermedades cardiovasculares. "No se conoce bien qué es la enfermedad renal y sobre todo el riesgo que conlleva; no sólo de llegar a diálisis, sino el incremento del riesgo cardiovascular y de mortalidad asociado. La enfermedad es la causa de muerte prematura que más ha aumentado en los últimos 20 años. Del mismo modo, profesionalmente, la dedicación a la nefrología ha perdido atractivo para los jóvenes que estudian Medicina, por desconocimiento de las posibilidades profesionales y de investigación", explica. 

"La enfermedad renal crónica constituye un problema de salud pública dada su elevada prevalencia, un 9,2% de la población en mayores de 18 años en España, y su infradiagnóstico constituye un factor de riesgo vascular independiente y aditivo. Su detección precoz y su tratamiento mejora la morbilidad cardiovascular, la progresión de la enfermedad renal y el coste sanitario asociado a las fases más avanzadas", señala Del Pino.