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Editada por la Asociación Convives con Espasticidad

Pacientes con espasticidad impulsan una guía sobre la toxina botulínica

La Asociación Convives con Espasticidad, de la mano del doctor Antonio Yusta Izquierdo, acaba de publicar la “Guía de la toxina botulínica. Preguntas frecuentes”, donde se responden las principales dudas que encuentra una persona a la hora de plantearse el tratamiento con toxina botulínica para paliar su espasticidad. La guía, revisada por pacientes con espasticidad y familiares, puede descargarse gratuitamente en www.convivirconespasticidad.org/la-toxina-botulinica.

En la actualidad esta sustancia “tiene más de 50 aplicaciones que pueden ser beneficiosas para la salud”, tal y como asegura el doctor Yusta. “Se aplica para la espasticidad del músculo y es reversible, por lo que su objetivo no es curar, pero sí mejorar la calidad de vida del paciente”, añade. “Lo que pretendemos en esta monografía es aclarar para qué se utiliza la toxina botulínica, qué es lo que se puede esperar del tratamiento y sobre todo dar una información veraz y comprensible”, señala.

El manual aborda las principales dudas que se pueden plantear pacientes y familiares, su aplicación y sus efectos, posibles contraindicaciones, etc. Así mismo, se profundiza en la toxina como tratamiento contra la espasticidad. Además, se aborda su uso en otras patologías como la vejiga hiperactiva, la distonía, las cefaleas, el exceso de salivación o de sudoración e incluso contra las arrugas.

Desde el año 2011, el doctor Yusta colabora en Convives con Espasticidad atendiendo un consultorio online donde detectó que gran parte de las consultas recibidas estaban relacionadas con el uso de la toxina. Esta Guía nace de la escucha activa que practica la asociación, cubriendo una de las necesidades manifestada por el colectivo de las personas que conviven con espasticidad.

En el tratamiento para la espasticidad, tal y como señala la Guía, hay tres metas principales que se pueden alcanzar con la toxina: mejorar la calidad de vida, aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad. Otra meta muy importante es incrementar la efectividad de la fisioterapia, para lo que Yusta aconseja que “es muy conveniente incrementar las sesiones de fisioterapia durante las cuatro semanas siguientes a la inyección de la toxina, para incrementar el efecto beneficioso de los dos tratamientos”.

La filosofía de Convives con Espasticidad contempla que todos sus proyectos se realizan contando con las propias personas con espasticidad, sus familias y otros profesionales que colaboran de forma voluntaria. En este sentido, la Guía ha sido revisada por dos personas con espasticidad: Gustavo Sánchez y Claudia Tecglen, presidenta de la entidad. También han participado el doctor Ignacio Martínez, cirujano ortopédico especializado en el tratamiento de secuelas muscoloesqueléticas de origen neurológico y miembro del equipo interdisciplinar; además de Jenn Quirantes y Margot Chacartegui, familiares de personas con espasticidad.

Margot además es madre de Javier, un joven de 13 años con diparesia espástica (parálisis cerebral en las extremidades inferiores) que desde hace cinco años recurre a la toxina botulínica para aliviar su espasticidad. Chacartegui remarca la necesidad de combinar este tratamiento con la rehabilitación “sobre todo en casos como el de Javier, un adolescente en pleno crecimiento”. En este sentido, considera que “esta Guía es muy buena alternativa para conocer la toxina botulínica, descubrir sus aplicaciones y saber cómo actuar”.

La Guía recoge en sus más de 40 páginas aplicaciones de una sustancia médica para el tratamiento de diversas patologías, sin embargo, tal y como se remarca al comienzo de la misma: "los contenidos son orientativos y en ningún caso sustituyen a la visita al especialista y sus recomendaciones. Cada persona es diferente y única y por ello debe seguir un tratamiento individualizado, pautado por el conjunto de especialistas que le traten.”