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Reemplaza los microorganismos de la flora intestinal del receptor y recupera las funciones de las bacterias existentes

Confirman que el trasplante fecal es eficaz en infecciones recurrentes

El trasplante de fecal, es decir, el proceso de entrega de las bacterias de heces de un donante sano a un paciente con una infección intestinal con la bacteria Clostridium difficile, ayuda a restablecer las bacterias sanas y mejora la función estomacal del destinatario, según un estudio publicado en «mBio».

El estudio ofrece información muy valiosa sobre los cambios metabólicos y estructurales que se producen después de un trasplante fecal. Los trasplantes, que han tenido éxito en la curación de más del 90 por ciento de los beneficiarios, se han utilizado con éxito desde la década de 1950, asegura el coordinador del trabajo, Vincent B. Young, de la Universidad de Michigan-Ann Arbor (EE.UU.), aunque hasta ahora se desconocía cómo actúan para recuperar la función intestinal.

Según Young, «los resultados demuestran que el trasplante fecal funciona, y no sólo porque reemplaza los microorganismos de la flora intestinal del receptor, sino porque recupera las funciones de las bacterias existentes y, al restaurar dichas funciones, impide que la bacteria C. difficile -y otras- crezca sin control, y así todo el ecosistema es capaz de recuperarse».

Lo cierto es que el llamado «el procedimiento médico más repugnante de la historia» funciona y podría convertirse en el futuro en el sustituto más natural para tratar las infecciones bacterias.

En este trabajo que se publica en «mBio» los investigadores utilizaron las técnicas de secuenciación de ADN para estudiar la composición y la estructura de la microbiota fecal (bacterias) de las muestras de heces de 14 pacientes antes y después -dos a cuatro semanas- del trasplante fecal. En 10 de los pacientes los investigadores también compararon las muestras de heces antes y después del trasplante con las muestras de sus donantes.

Todos los pacientes transplantados, tratados en la Clínica Essentia Duluth en Minnesota, el mismo centro donde se empleó por vez primera la bacterioterapia fecal, tenían un historial al menos dos infecciones de C. difficile recurrentes después de una infección inicial y habían todos los tratamientos con antibióticos habían fracasado.

Bacterias buenas

Los investigadores encontraron marcadas diferencias entre los donantes, las muestras pretrasplante y postrasplante en el análisis de las muestras. Sin embargo, las de los donantes y las de los pacientes trasplantados eran más similares entre sí, lo que indica que los trasplantes habían restaurado parcialmente una comunidad diversa de bacterias intestinales saludables a los destinatarios.

Aunque no eran tan potentes como las de sus donantes, las comunidades bacterianas en los pacientes después del trasplante mostraron una cantidad reducida de las proteobacterias, que incluyen una variedad de agentes infecciosos, y un aumento de la cantidad de bacterias firmicutes y bacteroidetes, que se encuentran típicamente en individuos sanos, en comparación con su estado previo al trasplante.

A continuación, y gracias a un herramienta de software de predicción, los investigadores analizaron la relación entre la estructura de la comunidad de los micoorganismos y su función, presuntamente implicada en el mantenimiento de la resistencia contra el Clostridium difficile, informa "ABC".

En los últimos años se ha observado un gran aumento de las infecciones por Clostridium difficile. Sólo en EE.UU. se calcula que hay más de 500.000 casos y el problema es que hasta el 40% de los pacientes sufre recurrencia de la enfermedad después del tratamiento antibiótico estándar.

En una persona sana, los microorganismos intestinales limitan infecciones pero se sabe que los antibióticos alteran la estructura normal de estos microoganismos, haciendo que al intestino menos capaz de prevenir la infección con C. difficile.