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Un estudio identifica varios factores asociados a dolencias en cuello y la zona de la columna en personas con movilidad reducida

El 76% de usuarios de sillas sufre dolores en la espalda

Ser mujer, vivir solo y utilizar una silla de ruedas manual son los principales factores de riesgo para padecer dolor en algún nivel de la columna, según el estudio sobre el dolor de espalda y cuello en personas con paraplejia y otros usuarios permanentes de sillas de ruedas. Se trata de una investigación pionera, realizada por la Reide, Kovacs y Asisa, y el primer paso en lo que, se espera, continúe como un estudio en profundidad de una de las dolencias más incapacitantes a nivel general.

En el estudio participaron 750 personas, de 43 años de edad, que llevan más de 10 años utilizando una silla de ruedas. «En los tratamientos, los pacientes que son disciplinados sí se notan mejorías. Ahora bien, hay distintos tipos de dolor y sería muy interesante profundizar en todas las subcategorías y establecer tratamientos especializados», explica Ivanna M. Lamas, doctora rehabilitadora en la Fundación Lesión Medular (FML).

De los participantes, 38 fueron excluidos; 26 por llevar menos de un año en silla de ruedas y 12 por no distinguir el dolor neurópatico. Este dolor tiene su origen en el nervio y siempre está presente, aún cuando no hay un motivo físico que lo cause. Una de las fórmulas para tratarlo es a través de terapias de desensibilización o desviación de atención, pero lo más habitual es la medicación.

Los usuarios de sillas de ruedas suelen manifestar tener dolores permanentes a los que han llegado a acostumbrarse en cierta medida. El problema empeora cuando el dolor les incapacita a la hora de desarrollar su vida diaria. «Llevo desde los 26 años en silla de ruedas y durante los 10 primeros no tuve ningún tipo de dolor. Ahora sí y ya no he podido llevar una vida normal. Tuve que dejar de trabajar», manifiesta Jorge Cabelleros Pascual, asociado en FLM. La investigación valora la depresión como otro de los factores de riesgo. Sus datos, a pesar de ser significativos, un 34,6%, no terminan de ser concluyentes.

«El estado de ánimo es muy importante. La depresión, en muchas ocasiones, lleva al sedentarismo. Otros elementos que influyen en el condicionamiento físico son la edad y el peso corporal», analiza M. Lamas.

Respecto a la tipología de la silla de ruedas a utilizar, el estudio determina que el uso de una manual supone un riesgo para el desarrollo de dolores a lo largo de la espalda, también lo es el grosor del cojín. «Hay muchos factores a tener en cuenta, depende de cada caso beneficia la actividad física o no y es necesaria una propulsión. También depende de la silla de ruedas manual, no todas son iguales», determina M. Lamas. El precio resulta, posiblemente, uno de los determinantes más influyentes. La silla de ruedas, puntualiza Teresa Sacristán Morato, asociada en FML, «es un objeto a piezas que hay que ir recambiando y, aunque la seguridad social cubre ciertos gastos, suelen ser elementos muy básicos». Según afirma Miguel Ángel García, presidente de la FML: «Lo ideal sería una multiplicación en las sillas de ruedas para que combinen las virtudes de la manual con las de la eléctrica». Hoy en día existen sillas híbridas, pero su precio es muy elevado. «Ésta es una situación para ricos. Todo cuesta dinero, todos los tratamientos, no sólo el adquirir una silla de ruedas», asegura Jorge Cabelleros.

Pese a que el estudio no ha encontrado una relación directa con el ejercicio físico, la doctora M. Lamas considera que puede deberse a la población utilizada, «la actividad física te mantiene lejos del dolor. Hay que seguir investigando».