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Sin recurrir a la cirugía

Un nuevo y efectivo tratamiento permite curar fístulas con células madre

Hace un tiempo me detectaron una fístula perianal, pero no responde al tratamiento con medicación y me han recomendado que me someta a una cirugía, ¿en qué consiste?
Es importante destacar que no hay autorizado ningún medicamento para el tratamiento curativo de la fístula perianal. Por ello, y por los peligros que entraña ser portador de este tipo de infecciones, la mejor recomendación médica es la intervención quirúrgica.

En lo que respecta a la técnica quirúrgica, hay al menos seis procedimientos que han demostrado eficacia y cada uno de ellos con múltiples variaciones. Por eso, antes de decidir qué intervención es la más adecuada, hay que estudiar cuidadosamente al paciente y explorar su fístula, así como realizar las pruebas de imagen correspondientes.

Este tipo de cirugía debe adaptarse al paciente y también se considera una ‘cirugía de precisión’, por lo que el proceso debe ser conducido por médicos especializados en cirugía colorrectal (coloproctología).

¿Hay alguna alternativa a la cirugía para curar una fístula?

La única opción es la cirugía, no obstante se dispone de sustancias, pegamentos y materiales que, introducidos en el trayecto fistuloso mediante maniobras quirúrgicas, pueden lograr un porcentaje bajo de curación. Se trata de una cirugía ‘mínimamente invasiva’ que no tiene el riesgo de provocar incontinencia fecal. En este punto, está irrumpiendo con mucha fuerza la terapia celular, es decir ‘curar con células’.

Se trata de una terapia con células madre procedentes de la grasa que ha resultado muy eficaz, sobre todo para tratar las fístulas en la enfermedad de Crohn. Por el momento, solo se aplica a las fístulas perianales, pero se espera que esta técnica pronto se pueda extender a todo tipo de fístulas.

¿Cuáles son las consecuencias, en lo que a la calidad de vida del paciente se refiere, de las distintas opciones para tratarlas?

El dilema del tratamiento de la fístula se centra en la relación curación e incontinencia. Si la intervención quirúrgica es muy agresiva, tendrá un alto índice de curación, pero también habrá un alto riesgo de incontinencia. Y al revés, una operación poco agresiva estará gravada por un alto índice de que el problema reincida, pero con menor riesgo de incontinencia. Por ello, en cada caso hay que hablarlo detenidamente con el cirujano colorrectal y elegir la mejor opción entre las técnicas disponibles.