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El exoesqueleto que caminó por Córdoba

on un reloj extraño –con luces y botones que remiten a imágenes de ciencia ficción– Marcelo Lofiego acciona el exoesqueleto que se encuentra sentado en una silla del Auditorio del Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y, luego de escucharse tres pitidos, el aparato queda erguido.

Lofiego es el encargado de la parte clínica del ReWalk 6.0, y el único autorizado en Latinoamérica para realizar las pruebas de este sistema robótico que genera movimiento y permite a personas parapléjicas pararse, sentarse, caminar e incluso subir y bajar escalones.

El viernes pasado por la tarde, él y un grupo de profesionales llevaron a cabo la actividad organizada por la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Médicas en conjunto con NeuroCET y Neuroability.

En una sala llena de jóvenes que miran entusiasmados al escenario, el kinesiólogo selecciona en el reloj la opción caminar.
La demostración parece entrar en una etapa incómoda de prueba y error cuando el exoesqueleto no se mueve, aunque los encargados de realizar la exhibición explican que el sistema no avanza porque no está inclinado.

“El equipo hace el esfuerzo y el movimiento, pero no hace todo. Si el paciente no hace los movimientos correctos, el exoesqueleto se detiene, lógicamente. Si no, uno andaría caminando, quiere saludar a alguien y el aparato va a seguir moviéndose”, explicó Lofiego, quien añadió que el sistema interpreta lo que quiere hacer la persona. Para esto, el paciente debe entrenar y lograr el ajuste del tronco, la transferencia de peso y el acomodamiento de su eje que ayude al exoesqueleto.

Lofiego vuelve a elegir la opción caminar en el reloj, pone sus manos detrás del exoesqueleto y lo inclina levemente hacia adelante. El equipo avanza, se pasea por todo el escenario y, dirigido por el encargado, vuelve al lugar de donde había partido con un andar lento y pausado.

“Se puede variar tanto la longitud de los pasos como el tiempo entre pasos de acuerdo con la agilidad y el entrenamiento que tenga la persona. Es increíble cómo el paciente constantemente está corriendo el techo”, indicó.

Paso a paso

El ingeniero a cargo del software , Francisco Buyatti, es quien modifica los parámetros en la computadora para mostrar a la audiencia cómo se puede alterar la velocidad de la marcha, y efectivamente el exoesqueleto, luego de los cambios, avanza a un ritmo mucho más veloz que una simple caminata, difícil de seguir para el transeúnte promedio.

El equipo está dirigido a personas con paraplejía de miembros inferiores, pero buen uso de los miembros superiores –requiere el uso de bastones tipo esquí– y tronco. Otro de los requisitos es tener un desempeño cognitivo normal, baja espasticidad (para que el sistema no interprete los espasmos como un movimiento voluntario) y un tono muscular adecuado.

“Hoy las pruebas se pueden realizar en Argentina en NeuroCET, Las Araucarias y el Fleni (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia)”, mencionó Buyatti.

El ingeniero explica que ellos realizan el examen con personas que cumplan con las características para ver cómo se desempeñan, y que este tiene distintas etapas. Primero hay una entrevista con el posible paciente, luego pasan a estudios complementarios, como análisis de sangre y de riesgo de fracturas, para finalmente acomodar el equipo al cuerpo de la persona para realizar la prueba de un día.

“No es un elemento que hoy me lo pongo y abandono la silla de ruedas, requiere entrenamiento. Pero permite una mejora constante”, acotó Lofiego.

Poco tiempo de experiencia

“Existen sólo dos marcas que tienen desarrollados y aprobados exoesqueletos para uso individual en el mundo, y el ReWalk 6.0 es uno de ellos. Pero el paciente que tiene el equipo desde hace más tiempo sólo lleva un año usándolo, es todo muy reciente, entonces no sabemos hasta dónde puede llegar, qué se puede alcanzar”, especificó Lofiego.

La otra marca que se encuentra en el mercado con este tipo de equipos es Indego, al igual que ReWalk aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos), aunque hay más empresas que también tienen aparatos similares y usados en otras partes del mundo.

Aprendizaje y desarrollo

Antes del trabajo específico sobre exoesqueletos, el doctor Diego Uberti, especialista en rehabilitación neurológica, presentó la Asociación Argentina de Lesión Medular (Aalme), que se dedicará a estudiar la lesión medular y sus tratamientos.

Desafío de adaptación y de presupuesto

El ingeniero Francisco Buyatti indicó que el exoesqueleto tiene una autonomía de 10.000 pasos, lo cual sería suficiente para un día entero, y que su costo ronda los 3 millones de pesos. “Esto es un proceso en Argentina, es un camino que comienza y habrá que ver cómo se adapta el sistema de salud. Las compañías no se desesperan por trabajar con nosotros, porque no creen que haya muchos pacientes que puedan adquirirlo, pero es un proceso que avanza”, concluyó.