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La discapacidad afecta a siete millones de chilenos

Los discapacitados y sus familias , a diario sufren una profunda exclusión y discriminación en el ámbito de la salud y la rehabilitación, la previsión y seguridad social, en el transporte, la educación, capacitación, empleo, cultura, diversión, y un largo etcétera. Un escenario que se contradice absolutamente con el artículo 1º de la declaración universal de los Derechos Humanos, dictada por la Organización de Naciones Unidas, el cual señala que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y como están dotados de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Por lo tanto, "un país que no respeta a sus discapacitados, no respeta los derechos humanos de sus ciudadanos", señala Alejandro Hernández, presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados. Falta educar sobre el tema

En Chile viven 2 millones y medio de personas con algún tipo de limitación, a cada uno de ellos los acompaña al menos 3 familiares, por lo que se puede concluir que unos 7 millones y medio de chilenos están vinculados directamente con el tema de la discapacidad, siendo testigos de la discriminación y exclusión social.
"El 50 por ciento de los jóvenes no alcanza a concluir la enseñanza básica, además es ínfima la cantidad de personas que logran un título universitario o una pensión ", señala Hernández.
Frente a esta realidad cabe preguntarse ¿en qué estamos fallando? Este es un tema de educación, dice, hay que ayudar a crear condiciones favorables para la plena integración de todas las personas con discapacidad y sus familias.
Opinión que comparte la presidenta de la Asociación Comunal de y para los Discapacitados de Concepción, Magdalena Zapata Cuevas, entidad que reúne a 21 organizaciones de personas con diferentes discapacidades.
Según ella, la falta de empatía con el otro es el mayor problema ya que se evade la responsabilidad social que se tiene con una persona limitada. "La sociedad es cruel y nos ven como un mundo aparte", señala.
Desde su experiencia como transplantada de corazón -hace nueve años- Magdalena asegura que una de las cosas más humillantes es la discriminación laboral. "Estuve mucho tiempo en cama y esperaba volver a trabajar pero no me dieron la posibilidad de hacerlo". Es común, señala a modo de ejemplo, que los jefes se nieguen a dar permiso para asistir a los controles médicos.
Una situación que respaldan las cifras, asegura Alejandro Hernández."En Chile existe un 90 por ciento de cesantía entre las personas discapacitadas en edad de trabajar, el 9 por ciento se dedica a vender o a realizar un trabajo informal y sólo el 1 por ciento encuentra empleo".
Una realidad que conocen de cerca Jessica Sobarzo Oliva, limitada visual, y María Isabel Colla Ortiz, limitada física producto de un tumor cerebral del cual fue operada hace cinco años.
Jessica anhela trabajar, pero no sabe en qué ya que por su discapacidad son pocas las opciones que tiene en el mercado, cree que terminará siendo telefonista. "Si a la gente con título le cuesta encontrar trabajo mucho más a nosotros. Eso sí, me hubiera gustado ser carabinera o parvularia", dice.
La situación de María Isabel es distinta ya que alcanzó a trabajar varios años y había formado su familia cuando quedó discapacitada. "Yo no me podía mover, tuve que aprender a hablar de nuevo. Era desesperante al principio porque se me hacía casi imposible transmitir verbalmente lo que quería decir", recuerda aún con angustia.
Cree que hace falta tomar conciencia social porque la gente se desentiende de los discapacitados. "Uno tienen que tener una discapacidad muy notoria para que alguien le seda el asiento en la micro y eso no puede ser". La exclusión es una amenaza constante

Para Jessica, quien sufre una retinosis pigmentaria, enfermedad por la cual se pierde la visión paulatinamente, desenvolverse en forma independiente es un desafío que debe superar día a día. "Esta enfermedad no tiene cura e inevitablemente quedaré ciega. En estos momentos veo los brillos, pero me cuesta distinguir las caras". A veces, dice, cree que la gente siente lástima porque la quedan mirando o le dicen cieguita, "cuando la palabra correcta es ciego", recalca. En general se desenvuelve bien, pero le complica ir a una tienda a comprarse ropa, por eso prefiere hacerlo acompañada. Esto en parte, porque a varios de sus amigos los han engañado con el vuelto, y no una sino montones de veces, cuenta temerosa la joven.
 En Chile viven más de 2 millones quinientas mil personas con discapacidad. De ellas 1.625.000 se encuentran en edad de trabajar. De ellas, un 90% se encuentra cesante, un 9% se desempeña informalmente como vendedor ambulante y tan solo un 1% trabaja con contrato.
El Presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados, Alejandro Hernández, señaló a Radio W sobre la importancia de legislar para que la integración laboral de las personas con discapacidad sea una realidad. Su propuesta es que por Ley un 10% de las plazas de trabajo sean reservadas para personas con discapacidad. "El Congreso chileno debe entender la urgencia de aprobar una Ley que obligue a reservar el 10% de los cupos de trabajo de toda empresa, sea esta pública o privada".
Un 90% de cesantía, un 9% de trabajos informales (vendedores ambulantes, etc.) y solo un 1% de contratados, es solo parte de la realidad histórica que afecta la integración social, derechos civiles, ciudadanos y humanos de más de dos millones y medio de personas que portan algún tipo o grado de discapacidad congénita o adquirida. Estas cifras son perfectamente aplicables en América Latina. Mientras no exista una ley que señale claramente la obligación al respecto, difícilmente se integrará al trabajo a este enorme sector" señala Hernández.
Discriminaciones como estas se encuentran en otras circunstancias, como por ejemplo cuando personas homosexuales, jóvenes o adultos mayores intentan postular a un empleo y deben sortear un sinnúmero de requisitos y/o actitudes sociales que les dejan sin empleo o en el mejor de los casos, debiendo soportar condiciones muy precarias de trabajo.
La Presidenta de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, Adriana Muñoz, aseguró que se trabaja para evitar la discriminación laboral en Chile y que a la Ley de la Discapacidad se han incorporado sanciones para que las empresas no incurran en discriminación. "Aprobamos recién en la comisión de trabajo un Proyecto de Ley que sanciona el Acoso Laboral o Mobbing que también es una forma de ir discriminando en el trabajo a las personas, acorralándolas, acosándolas hasta el punto que la persona renuncie".
Un reciente estudio que tomó a 50 empresas de alta facturación que operan en Chile, asegura que el 67% de ellas desarrolla políticas de no discriminación. Gregorio de la Fuente , Gerente General de la encuestadora señaló: "Hay empresas que tienen políticas de aceptar que gente joven o de la tercera edad puedan insertarse en el trabajo".