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Accesibilidad en Perú

Lima sigue siendo prácticamente inaccesible para personas con discapacidad

Enrique Bustos, gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis), perdió la vista un 10 de junio, el mismo día que cumplía 17 años. Han pasado 40 años, pero un nudo en la garganta aún le quita el aliento cuando recuerda la operación fallida que terminó de dañarle la retina. Sin embargo, la ceguera no lo amilanó y –aunque parezca paradójico– logró crear una exitosa empresa de lámparas y luminarias junto a su esposa. “Me considero una persona fuerte e intento enfrentarme a la vida sin miedo. Reconozco que salir solo a la calle me produce un estrés muy grande, pero tengo que hacerlo todos los días para venir a trabajar”, explica.
Lima, una capital considerada moderna y de crecimiento urbanístico vertiginoso, continúa siendo prácticamente inaccesible para personas con cualquier tipo de discapacidad.
Para Juan Carlos Dextre, experto en adecuación urbana y de transporte, en nuestra capital no existe continuidad en la cadena de accesibilidad que incluye varios eslabones para ser eficaz: la accesibilidad urbanística, arquitectónica y en transporte.
“El sistema de transporte limeño es prácticamente excluyente para personas con discapacidad. Además, es sumamente peligroso. Sin embargo, pese a que aún estamos en pañales en este tema, proyectos como el Metropolitano o el tren eléctrico han permitido y permitirán a los discapacitados un poco más de autonomía”, comenta.
PELIGROSA DEPRESIÓN
Sin embargo, más allá del peligro real que implica para un invidente subir a una combi, o para una persona en silla de ruedas intentar cruzar una avenida repleta de autos Tico y buses, el principal riesgo al que se exponen las personas con discapacidad es la depresión.
Para Jorge Castro, presidente de la Asociación Psiquiátrica del Perú, los discapacitados prefieren encerrarse en sus casas antes que tener que enfrentarse a la indiferencia, la intolerancia y la falta de solidaridad de la gente. “En sus mentes se combinan dos problemas: uno interno y otro externo. La consecuencia más común es la depresión que avanza como una bola de nieve”, remarca Castro.
La familia y los amigos juegan ciertamente un papel fundamental en el proceso de superación de estas limitaciones.
“A un discapacitado se le debe reforzar la autoestima desde muy pequeño para que sienta que sus limitaciones no hacen una diferencia fundamental. La escuela es otro ámbito en el que se debe reforzar el concepto de igualdad e inclusión en niños sin discapacidades. Así se logrará una sociedad solidaria y sin discriminación”, apunta la psicóloga Antuanette Quiroz.
EL SOPORTE FAMILIAR
Víctor Flores, jefe del área de accesibilidad del Conadis, es uno de esos casos emblemáticos en los que la familia resultó el más importante soporte de vida. A Víctor la polio le impidió el crecimiento normal de su pierna izquierda cuanto tenía apenas 1 año. La enfermedad lo obligó a usar una silla de ruedas durante años. Sin embargo, siempre vivió una infancia feliz.
“Si hay alguien a quien debo estar agradecido por mi desarrollo personal es a mi padre, quien siempre me inculcó independencia y fortaleza. Nunca me hizo sentir diferente y eso ayudó a que los demás, mis compañeros, me percibieran también como un par y me apreciasen. Si tú mismo no te quieres nadie lo hará”, sentencia Flores.