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México

Sueños cumplidos


Un terrible accidente automovilístico provocó la amputación parcial de una de sus piernas, pero eso nunca fue suficiente para evitar que la heroína de la natación Natalie du Toit realizara sus ambiciones.
Dotada de talento natural, du Toit había soñado con competir en los Juegos Olímpicos desde que era una niña.
Su ascenso al estrellato deportivo comenzó en 1998, cuando representó a Sudáfrica en los Juegos de la Commonwealth cuando sólo tenía 14 años de edad.
Pero tres años más tarde, el sueño olímpico de du Toit pareció romperse cuando fue atropellada por un automóvil mientras montaba en su motoneta. La colisión provocó la amputación de la pierna izquierda de du Toit a nivel de la rodilla.
Sin embargo, el accidente no logró hundir sus ambiciones. A pesar de que estaba en el hospital, la nadadora de 17 años de edad se negó a renunciar a su sueño.
“Mis padres y un par de amigos me seguían diciendo que me ejercitara tirando hacia arriba en esos triángulos que están encima de la cama de hospital, diciendo que tenía que seguir entrenando, porque mis pruebas olímpicas estaban próximas”, recuerda du Toit.
“En retrospectiva, nunca quise dejar la natación, era algo con lo que iba a continuar”, dijo.
Con un implacable espíritu, du Toit se negó a permitir que una amputación la disuadiera de sus planes.
Después de pasar varios meses en entrenamiento físico, volvió a las competencias y en 2004 –apenas tres años después de su accidente–ganó cinco medallas de oro en los Juegos Paralímpicos en Atenas.
Finalmente realizó su objetivo final en 2008 en Beijing, cuando hizo historia al convertirse en la primera nadadora amputada en la rama femenil que calificó para los Juegos Olímpicos regulares.
“La clasificación para los Juegos Olímpicos fue uno de esos momentos en los que solamente lloras porque era como si hubiera escalado el Monte Everest”, dijo du Toit.
“Es algo que se siente casi como el fin del mundo”, añade. “Es un suspiro de alivio, es todo el trabajo duro, es todo lo que todo el mundo creía que yo podía hacer”.
Completó su competencia terminando en el sitio 16 de 24 en el nado de 10,000 metros, y regresó a Sudáfrica, decepcionada con su actuación.
En el mismo año, ganó otras cinco medallas de oro en los Juegos Paralímpicos, lo cual marcó un regreso sorprendente para una atleta inquebrantable determinada a seguir su sueño.
Sus singulares logros han convertido du Toit en una figura de inspiración para muchos en el sur de África y más allá.
Entre los primeros en reconocer sus hazañas estuvieron Nelson Mandela, mientras que el ex presidente sudafricano Thabo Mbeki, la elogió por ser una inspiración para la nación
Y el año pasado, la nadadora de maratón fue reconocida en lospremios Laureus por “romper las barreras entre el deporte con y sin discapacidad”.
Todo esto es un largo camino desde sus primeros momentos de nuevo en la alberca después de su accidente.
“Todavía recordaba cómo nadar, pero era raro hacer un giro de campana teniendo sólo una pierna”, recuerda du Toit.
Du Toit dice que no se ve como una nadadora con discapacidad. “Es una cosa muy difícil, porque si nadas con el cuerpo completo, nadie dice: 'Ah, ella tiene la mitad de una pierna, vamos a ir más lento en su contra'".
Actualmente, Du Toit está entrenando para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde ella dice que competirá por última vez en el escenario mundial.
Pero a pesar de que podría estar preparándose para retirarse, a du Toit no le falta ambición.   Tiene como objetivo calificar para otros Juegos Olímpicos y quiere ganar las siete carreras en los Juegos Paralímpicos con el fin de “retirarse con una explosión”.
Y cuando no está entrenando, du Toit disfruta de pasar tiempo en proyectos de educación, participando en iniciativas encaminadas a reducir los incidentes de ahogamiento en las comunidades desfavorecidas de Sudáfrica.
“Me he dado cuenta que es importante compartir el conocimiento y es algo que voy a llevar conmigo durante el resto de mi vida: ver a los jóvenes, ver los instructores tratando de enseñar a estos niños a nadar, dice du Toit.
“Tenemos niños que se ahogan en una cubeta pequeña de agua bajo una llave, y es más educación lo que tratamos de llevar allá afuera”, agrega.
“Eso es lo importante, transmitir esos mensajes, y que la gente realmente los tome y los use cada día”.