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Fabrica aparatos electromecánicos usando materiales desechados

Ingeniero dirige desde una silla de ruedas inventos ecológicos

Pitando y aventando humo artificial, una pequeña locomotora de luces multicolores se abría paso entre la multitud en el desfile que dio inicio a las fiestas navideñas de este año el pasado primero de diciembre.

Se trata de un invento del hondureño Carlos Calona, quien se ha dedicado a fabricar aparatos electromecánicos usando materiales desechados, con la ayuda de sus hijas, sobrinas y jóvenes que ha rescatado de la calle.

Delincuentes que lo asaltaron en Santa Bárbara, hace nueve años, lo dejaron en una silla de ruedas, pero no doblegaron su espíritu de trabajo y su creatividad, los que ha puesto al servicio especialmente de los niños que son los que más se divierten con sus inventos.Un trineo que se mueve sin renos, aunque los lleva consigo, y un carrusel que ha girado alegremente en los centros comerciales de la ciudad en días festivos, son otras de las creaciones de Calona, quien es egresado de la facultad de Ingeniería Eléctrica del antiguo Curn.

Una hija de doce años propone ideas y hace bocetos, mientras que la mayor, que estudia diseño gráfico, les da color y el toque final para que Calona ejecute. En los proyectos participan además tres sobrinas menores del ingeniero y un grupo de muchachos que antes desperdiciaban su tiempo en las calles.

Benditos desperdiciosTodos los aparatos han sido fabricados para preservar el medio ambiente porque no usan ningún tipo de combustible. El trencito, para el caso, se mueve a base de baterías y celdas solares, explicó Calona. Todo el sistema eléctrico fue elaborado a mano. “Este trencito viene del reciclaje, lo hicimos pensando en la preservación de la ecología”, explica Calona.

El cuerpo de la locomotora es un barril desechado dentro del cual va el aparato que tira el humo artificial como ese que usan en algunos espectáculos artísticos. El parachoques fue hecho con pedazos de varillas de platina que sobran en las construcciones, y algunas de las ruedas se las quitaron a sillas eléctricas inservibles. Sin embargo la máquina también tiene partes de computadoras. “Sacamos el ordenador de una silla eléctrica de ruedas y lo montamos sobre el sistema del trencito para que todos sus controles sean computarizados”.

El encendido del sonido y las luces, por ejemplo, se hacen con solo presionar un botón dentro de la cabina.El trencito tiene la capacidad de halar nueve niños, incluso puede remolcar a un carro porque funciona con motores de alto desempeño y bajo consumo energético.Ya se puso a prueba durante el desfile navideño en el que hizo un recorrido sin detenerse, desde la 105 brigada militar al City Mall, dijo Calona.

Todos los pequeños quieren subirse al vagón que remolca la pequeña locomotara y cuando no se puede se conforman con tomarse una fotografía con la maquinita engalanada con luces y adornos navideños.

Inventos que se vanLa locomotora se irá en los próximos días a un retiro evangélico en el sector de Cofradía, ya que fue adquirida por una iglesia para entretener a los hijos de los creyentes que se congregarán por Navidad en ese lugar, informó su fabricante.También el trineo “volará” con Santa y sus renos hacia El Salvador. Lo compró una compañía de ese país cuyos ejecutivos quedaron impresionados al verlo funcionar en un centro comercial de San Pedro Sula.

Calona hubiera querido que fueran personas hondureñas las que se quedaran con el trencito para fines comerciales o promocionales, pero lastimosamente este tipo de proyectos para ayudar a los jóvenes no tienen mucho apoyo en nuestro medio, lamentó. Muchos sampedranos que vieron el carrusel llevando en sus caballitos a emocionados niños cuando fue exhibido en el inicio de clases en una plaza comercial de la ciudad, sin duda se lamentarán cuando se enteren que la diversión se irá para un kindergarden de Guatemala que lo compró.

No obstante, existe la esperanza que las otras creaciones que el inventor tiene en proyecto, como una Rueda de Chicago a escala, se queden en la ciudad para alegría de los chiquitines.No sabe cuando estará lista, pero ya está reuniendo los materiales y los motores que necesita para armarla.

Cuanto aparato viejo cae en sus manos, es aprovechado por Calona para sacarle las piezas buenas con el fin de reconstruir hasta sillas eléctricas de ruedas destinadas a personas que en realidad las necesitan.él prefiere su silla normal porque es más liviana y puede entrar con ella a lugares a los que no entra con las eléctricas.

“Además puedo desarmarla fácilmente cuando quiero meterla al carro”.Se mantiene tan feliz y entretenido con su trabajo que ni siquiera se amarga al recordar lo que le hicieron dos falsos amigos cuando le dispararon en la espalda por robarle su dinero cuando trabajaba como ejecutivo en una empresa agroindustrial.

A partir de entonces le dio un giro a sus actividades sin dejar de usar su talento y conocimientos en materia de ingeniería, no solo para echarle una mano a quienes crecieron en las calles por falta de un hogar, sino para entregar alegría a los niños con una “caladita” en uno de sus divertidos y geniales inventos.

Fuente: laprensa.hn