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Hablar de educación de la sexualidad a veces se torna delicado y dificil

Educación de la sexualidad en niños, niñas y jóvenes con discapacidad

Hablar de educación de la sexualidad es adentrarse en un tema que para algunas personas se torna difícil y a veces delicado, ya que no todas poseen una información clara, precisa y científica de los aspectos concernientes a la sexualidad humana.

Existen culturas o sociedades que aceptan cierta información, otras que la facilitan y otras más que la reprimen. Las niñas y niños con discapacidad no escapan al proceso de desarrollo de la sexualidad, incluyendo en la pubertad y la adolescencia, sin embargo no se considera que sea una necesidad básica proporcionar una educación formal de la sexualidad.

En todos los pueblos, a lo largo de su historia, se han elaborado modelos de educación sexual que permiten perpetuar el modelo social, lo que afirma que en todas las épocas de manera formal o informal se ha promovido la educación sexual y ésta debe incluir a las personas con discapacidad aún y cuando en muchos de los casos se crea que por la presencia de un déficit se “pierde” la sexualidad.

La educación informal se genera de diversas formas, se inicia a partir del nacimiento mediante la familia; aquí es en donde se transmiten valores y creencias que irán formando actitudes y pautas de comportamiento, es donde se sostienen y perpetúan los roles de género asignados a mujeres y hombres que la sociedad requiere para los individuos que la forman.

Cuando inicia el desarrollo puberal las madres y los padres viven con mayor preocupación el desarrollo de la sexualidad de sus hijas o hijos con algún déficit; enfrentan dificultades para su orientación y es con las y los docentes con quienes quisieran encontrar respuesta a sus inquietudes.

Para abordar el tema es necesario considerar las manifestaciones sexuales de los grupos de niñas, niños y adolescentes con discapacidad en relación a sí mismos y no en referencia a los grupos considerados “normales”.

De acuerdo al comunicado 283 de la Secretaría de Educación Pública 104 mil 674 alumnos con discapacidad son atendidos en los servicios de educación especial en nuestro país. La mayoría de las niñas y niños con discapacidad que participa en programas de servicios educativos son niños con déficit intelectual, deficiencias auditivas, visuales y déficit motor.

Para ninguno de estos grupos se han creado programas específicos de educación de la sexualidad que den atención a sus necesidades y que satisfagan los requerimientos de información de madres y padres de familia.

Cuando inicia el desarrollo puberal las madres y los padres viven con mayor preocupación el desarrollo de la sexualidad de sus hijas o hijos con algún déficit; enfrentan dificultades para su orientación y es con las y los docentes con quienes no encuentran respuesta a sus inquietudes, ni para aclarar sus temores y dudas.

¿Qué beneficios y cuáles son los propósitos de los programas formales de educación de la sexualidad para niñas y niños con discapacidad en los centros escolares, instituciones asistenciales y cualquier institución en donde se encuentre una persona con discapacidad?

*En primer lugar reconocer que las personas con discapacidad, incluidos los niños, las niñas los adolescentes y las personas adultas mayores no son asexuales.

*Proporcionar información científica que propicie la toma responsable de decisiones, tomando en cuenta valores personales, familiares y sociales.

*Cambiar actitudes ante la sexualidad, entendiéndola como forma de relación, comunicación, satisfacción y placer.

*Conocer y diferenciar las funciones de la sexualidad humana.

*Romper con tabúes, miedos y creencias erróneas en torno a conductas sexuales como la preferencia sexual o la masturbación.

*Aclarar que la información sobre sexualidad proporcionada desde la infancia, no “despierta” el deseo sexual ni incita a tener actividades sexuales.

*Prevenir situaciones de riesgo como infecciones de transmisión sexual, embarazos no planeados, abortos provocados, muerte materna y violencia sexual.

El reto de dar una educación de la sexualidad, es establecer y llevar a la práctica una educación formal, considerando las diversas disciplinas que intervienen para dar una información objetiva y científica, dirigida a toda persona; sin distinción de sexo, género, condición física, intelectual o social.

La comprensión de la educación de la sexualidad intenta equipar a la gente con discapacidad del conocimiento, habilidades, actitudes y valores que necesitan para determinar y disfrutar de su sexualidad física y emocional, tanto en lo individual como en su relación con otros. Esta visión holística de la sexualidad, reconoce que la información sola no es suficiente. Las personas requieren adquirir habilidades esenciales para la vida para desarrollar actitudes positivas en relación a su sexualidad y la de otras personas.

La educación integral sobre sexualidad tiene las siguientes metas: • Más que la simple adquisición de conocimientos y contenidos, la educación sobre sexualidad debería guiar hacia al desarrollo del pensamiento crítico conducente al logro de actitudes positivas hacia la sexualidad.

• Fomentar el proceso por medio del cual el individuo pueda reconocer, identificar y aceptarse como un ser sexuado y sexual a todo lo largo del ciclo de vida, libre de toda ansiedad, temor o sentimiento de culpa, aún con la presencia de una discapacidad.

• Fomentar el desarrollo de roles de género que promuevan el respeto y las relaciones justas entre seres humanos dentro de un marco de valores basado en los derechos humanos.

• Promover el valor de los vínculos y del componente afectivo de las relaciones humanas más allá de las relaciones de pareja.

• Promover el autoconocimiento en relación con el cuerpo como un factor de autoestima y de atención a la salud.

• Fomentar el comportamiento sexual libre, responsable, consciente y placentero hacia sí mismo y los otros.

• Promover la comunicación dentro de la pareja y la familia, al fomentar relaciones equitativas, independientemente del sexo y la edad.

• Promover un comportamiento responsable compartido en relación con la planificación familiar, crianza de los hijos y el uso de métodos anti fecundativos.

Guadalupe Ávila García. Sexóloga Educadora, Maestra en Discapacidad y Sexualidad, Secretaria del Consejo Directivo del Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad A.C. (GEISHAD)

Fuente: Eluniversal