Está usted en: Cooperación Internacional -> Latinoamérica

República Dominiacana

Discapacidad no debe ser factor para excluir

Si bien la vida puede ser difícil a plenitud de condiciones, cuando se convive con una condición especial o con alguna discapacidad, el acceso a servicios básicos suele empeorar. Transitar por una calle, acera, subir escaleras o ingresar a cualquier edificación pública o privada se convierte en una odisea.

Las adversidades a las que se enfrentan cada día las personas con discapacidad son múltiples e imperceptibles para los llamados “normales”, aunque hay una que atenta de forma directa contra su desenvolvimiento y obligaciones: la inserción laboral.

“De antemano, solamente por ser mujeres somos discriminadas en República Dominicana; simplemente no tenemos el mismo derecho, y más si tenemos una discapacidad. O sea, somos más discriminadas aún”, expresó Miguelina de Jesús Susana, presidenta de la Alianza de Mujeres con Discapacidad (Amudis).

Su planteamiento lo basa en que las empresas e instituciones públicas suelen discriminar a las personas con discapacidad, al no considerar que tengan las posibilidades o capacidad intelectual para desempeñar algún tipo de función.

Según De Jesús Susana, una mujer puede tener la experiencia requerida para ocupar un puesto, pero en ocasiones este les suele ser negado por la condición de tener cierta discapacidad.

Vilma López conoce a la perfección la situación. Es licenciada farmacéutica y tiene discapacidad visual. En la actualidad no está laborando en el área, sino que dedica sus esfuerzos a la ayuda de niños huérfanos con sida en una fundación del este del país. También lo hace con mujeres que tienen discapacidad. En total asiste a más de 200 personas con discapacidad. “Yo fui llamada a un trabajo y fui examinada entre 70 y pico de personas, y cuando vinieron a entrevistarme por mi condición no me dieron el trabajo, a pesar de tener 14 diplomas”, relata.

Al presupuesto mensual de las mujeres con alguna discapacidad se suma la falta de cobertura médica y tratamiento en la que algunas tienen que incurrir, situación que afecta a fin de mes su disponibilidad de recursos. Y es que se trata de personas que por lo regular necesitan de un estilo de vida diferente, unido a una alimentación especial.

Pero los escollos empiezan antes. En la actualidad, República Dominicana no tiene estadísticas referentes a cuántos ciudadanos viven con una condición especial o algún tipo de discapacidad, ya que aún no se ha realizado una encuesta nacional sobre personas con discapacidad, que como intención fundamental tendría la formulación de políticas públicas adecuadas para este sector de la población.

Los datos que se manejan en el país son los de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que estiman que el 10% de la población mundial sufre de algún tipo de discapacidad, señalando que la cifra podría ser menor en los países desarrollados y, lógicamente, mayor en los que se encuentran en vías de desarrollo.

“Más de 650 millones de personas de todo el mundo viven con algún tipo de discapacidad. En todos los países y en todas las regiones del mundo, las personas con discapacidad son a menudo marginadas de la sociedad y se les priva del acceso a algunas de las experiencias más esenciales de la vida”, indica el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre el tema.

Griselda Suárez pertenece a esta parte de la población desde los once años cuando fue afectada por la poliomielitis. Su sustento diario lo consigue impartiendo charlas sobre distintas capacidades, con las que busca subir el ánimo de las personas con una condición especial. Antes trabajaba con el Círculo de Mujeres con Discapacidad (Cimudis).

Por su experiencia, sabe que se necesita de la colaboración del sector estatal y privado para hacerle frente a la discriminación, de forma que además se borre la actuación de emplear a una persona con una condición especial solo “por ayudarla”. Es ante esto que entiende que se les debe requerir por sus talentos y no desvalorizarlas.

“Se piensa que al tener una persona con discapacidad trabajando es bajo una situación de pena, pero no les dejan desarrollar su capacidad de insertarse en la sociedad”, dice esta abogada, con dos hijas y una nieta.

Es aquí donde resurge la petición de integración de parte de la presidenta de Amudis, quien asegura se debe incluir a las mujeres con alguna condición especial para que conozcan sus derechos a la salud, a la educación, al deporte y a la inserción laboral.

De Jesús Susana explica que parte del interés de la institución es que las mujeres amplíen su práctica del deporte, utilizando esto último como ayuda para la salud mental y la salud física.

Ángela Carrasco y su esposo, ambos con discapacidad visual, estudian. Ella está culminando el bachillerato y ha realizado algunos estudios técnicos para mejorar sus condiciones de vida. Pero está consciente de que si no cambia la manera de pensar de los empresarios y de los funcionarios públicos, su deseo de acceder a un empleo no se convertiría en realidad.

Como ellas, cientos de mujeres esperan por un cambio en el accionar de los contratantes, pero antes de sentarse a esperar han decidido elevar sus voces en protesta y búsqueda de reivindicaciones.

Fuente: listindiario.com.do