Está usted en: Cooperación Internacional -> Latinoamérica

Un 40% de las personas ancianas sufren una caída en su vivienda cada año

Alfombra capaz de medir el riesgo de caída de un anciano

Entre un 30 y un 40 por ciento de las personas ancianas sufren una caída en su vivienda cada año. Éste es el tipo más grave y frecuente de accidente que ocurre en el hogar, y es responsable del 50 por ciento de las hospitalizaciones de personas con más de 65 años de edad.

Un equipo de científicos ha desarrollado una nueva tecnología que podría ser usada en alfombras para convertirlas en aparatos sofisticados de medición sobre la forma de caminar de las personas que las pisen.

En la parte de abajo de la alfombra se colocan fibras ópticas plásticas, y cuando alguien pisa la alfombra, éstas se flexionan, lo cual permite que se cartografíe, en tiempo real, la forma de caminar de la persona.

En los bordes de la alfombra hay diminutos dispositivos electrónicos que actúan como sensores y transmiten señales a un ordenador. Luego se puede analizar estas señales para mostrar la imagen de la pisada e identificar cambios graduales en la forma de caminar o un incidente brusco como un traspié o una caída. El sistema también puede revelar un deterioro o cualquier otro cambio anómalo en la forma de caminar de la persona, y posiblemente predecir un incidente importante relacionado con andar, como por ejemplo una caída.

Los fisioterapeutas también podrían usar esta alfombra para disponer de análisis detallados sobre cambios y mejoras en el modo de andar de una persona.

El equipo de las doctoras Patricia Scully y Christine Brown Wilson, de la Universidad de Manchester en el Reino Unido, cree que esta alfombra inteligente podría ser vital no sólo para ayudar a averiguar por qué exactamente una persona se ha caído, sino también para identificar en el sujeto cambios sutiles de su forma de caminar que pudieran haber pasado inadvertidos para las personas con las que convive y/o que le cuidan.

Las alfombras de esta clase pueden ser incorporadas de forma no intrusiva a cualquier espacio o superficie domésticos, y ser readaptadas a bajo costo a los espacios deseados de una vivienda a medida que cambian las necesidades de los moradores, algo particularmente importante para toda persona que envejece y para quienes presentan discapacidades de alcance cambiante.

En el trabajo de investigación y desarrollo también han participado Krikor Ozanyan y Chris Todd.

Fuente: noticiasdelaciencia.com