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Así evalúa Antonio Centeno, invitado al Congreso de discapacidad

Medellín bajo la óptica de un discapacitado extranjero

La lesión medular que sufrió en un accidente en una piscina, cuando tenía 13 años, lo dejó en silla de ruedas. Pero no fue el fin.

El español Antonio Centeno Ortiz se licenció en Matemáticas en la Universidad de Barcelona, fue profesor de secundaria y, desde 2004, integra el Foro de Vida Independiente y Divertad, que lucha por la inclusión de las personas con discapacidad o, como él las llama, con diversidad funcional. Por primera vez vino a Medellín para participar en el VI Congreso Internacional de Discapacidad, que se desarrolla en Plaza Mayor.

¿Qué es vida independiente?

“No es vivir solo sino tener responsabilidad y control sobre los apoyos para tomar decisiones”.

¿Cómo ve la inclusión en Medellín?

“La orografía complica todo. Me he movido gracias a un transporte especial, lo que es un mal síntoma porque lo bueno es hacerlo como todo el mundo. Me han hablado de que el metro es accesible en bastantes puntos, no sé si en todos; los autobuses creo que no. Salir del hotel en silla es imposible porque las aceras no están pensadas para circular así. Situación compleja, pero hay cosas en marcha, como el metro. Es un proceso”.

Una ciudad incluyente...

“En Barcelona, con las Olimpiadas y Paraolimpiadas de 1992 se empezó a trabajar un transporte para todos y en 2006, todos los la buses eran accesibles. El tranvía y más del 80 por ciento de las estaciones del metro, también. En cada esquina hay una rampa. Pero en asistencia personal hay muy poco. Hace años fui a Oslo y todo el mundo disponía de asistencia personal y técnica, en sillas de ruedas y adaptaciones de coches. La experiencia de Medellín hay que enfocarla de forma global, implicando a personas con diversidad funcional en políticas, diseño y planeación a mediano plazo”.

¿Cómo lograr inclusión en medios de transporte?

“Con regulación pública. Hacer un transporte para todos redunda en un transporte mejor para todo el mundo. Coger las buenas prácticas de otros lugares e implementarlas, de acuerdo con las características propias de Medellín. Hay rampas que no están pensadas para que las subas con la silla sino para que te ayuden a subirlas”.

En normas, ¿cómo pasar del papel al cumplimiento?

“En España estamos trabajando en lucha jurídica. Hay que facilitar el acceso a la Justicia y formar abogados, fiscales y jueces en discriminación por diversidad funcional. Y reivindicando los derechos en la calle, hacer visible lo que la gente no quiere ver. Luchar contra la naturalización de la exclusión”.

¿Cómo cambiar la cultura frente a la discapacidad?

“Con convivencia. Si no compartimos los espacios en los que nos movemos, es muy difícil que se perciba esa realidad como parte de lo cotidiano y de la diversidad humana”.