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investigación realizada en Estados Unidos por científicos de la Universidad Rice

Exoesqueleto controlado con la mente

Pensar y luego hacer lo pensado, algo que resulta natural para la mayoría de la gente, es difícil para quienes han padecido un derrame cerebral y han perdido el uso pleno de sus extremidades.

Una nueva investigación realizada en Estados Unidos por científicos de la Universidad Rice, la Universidad de Houston y el TIRR Memorial Hermann también en Houston, tiene como meta ayudar a las víctimas de derrame cerebral, o con lesiones cerebrales similares, a recuperar esa capacidad motora en un grado lo mayor posible.

El equipo de José Luis Contreras Vidal, director del Laboratorio de Sistemas de Interfaz Cerebro-Máquina no Invasivos, dependiente de la Universidad de Houston, y Marcia O’Malley, directora del Laboratorio de Mecatrónica e Interfaces Hápticas de la Universidad Rice, es el primero en lograr reconstruir con éxito movimientos 3D propios del acto de caminar, y otros ejecutados por las manos, a partir de señales cerebrales registradas de modo no invasivo mediante electroencefalograma (EEG). La tecnología parece que permitirá a sus usuarios controlar brazos y piernas robóticas mediante sus pensamientos.

El equipo multidisciplinario espera desarrollar y validar una interfaz cerebro-máquina no invasiva que se espera que mejore de forma drástica la adaptación a sus prótesis de personas con extremidades amputadas, y también que revolucione la rehabilitación motora de personas con lesiones cerebrales. La nueva neurotecnología interpretará ondas cerebrales que permitirán, por ejemplo, que un paciente que ha padecido un derrame cerebral controle a voluntad un exoesqueleto dentro del cual se coloca el brazo, desde las yemas de los dedos hasta el codo.

En la Universidad Rice se está trabajando en el desarrollo del exoesqueleto. En la Universidad de Houston, se trabaja en la interfaz neuronal basada en señales de electroencefalograma.

En los dos años finales del proyecto de cuatro años, el dispositivo conjunto será validado en el TIRR Memorial Hermann por médicos del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston. Los sujetos de estudio serán 40 pacientes.

El movimiento repetitivo ha demostrado ser eficaz para reentrenar vías nerviosas motoras dañadas por un derrame cerebral, pero para esto hay que motivar a los pacientes para que hagan el trabajo. La robótica puede ayudar, pero si se quiere que el paciente participe de forma activa, el sistema robótico tiene que saber lo que el paciente está haciendo. Si el paciente intenta moverse, el robot tiene que anticiparse a ello y ayudarle. Pero sin sensores sofisticados, el paciente tiene que moverse físicamente, aunque sólo sea para iniciar el movimiento.

Fuente: noticiasdelaciencia.com