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Cartagena. Colombia

Una silla se mete en el mar para alegrar a los discapacitados

“Vivía como una persona común y corriente, a mis 33 años tuve un accidente lo más de ridículo. Me tiré a una piscina en la parte más bajita y me golpeé la espalda, de allí se generó una cuadriplejía y todo mi mundo cambió”, afirmó Jhon Jairo Murgueitio Cortés.

Ciudad sin barreras es un anhelo de Jhon Jairo, quien después del accidente anda en una silla de ruedas y desde entonces busca crear consciencia en la comunidad, enseñándole que la discapacidad es un asunto de todos.

“Hoy me llena de alegría contarles que a Cartagena llegó la primera silla anfibia, que consiste en una silla de ruedas que flota y nos permite entrar al mar, para realmente disfrutar de una visita a la playa”, afirmó Cortés.

La donación fue realizada por la corporación Discapacidad Colombia en alianza con la empresa Tecnoayudas, de Medellín.

Según el Dane en el país hay 2,9 millones de personas con discapacidad, o el 6,4% de la población colombiana.

Si suponemos que cada persona con alguna discapacidad vive con al menos tres personas más, se podría decir que esta condición toca de manera directa a 7,8 millones de colombianos, que sería más o menos el 20% de la población del país.

Turismo accesible

Las ciudades no han sido construidas pensando en las personas con discapacidad y mucho menos la infraestructura turística, por eso trabajar en el turismo accesible es una de las metas de Ciudad sin Barreras.

“La persona con discapacidad puede desear salir de vacaciones, pero viajar para quedarse encerrado en un hotel no sirve de nada, debemos crear un ambiente amable”, comentó Jhon Jairo, quien continuó diciendo:

“El turismo accesible es para todos, tanto para una mujer embarazada, el abuelo, una persona con discapacidad y para el deportista que sufrió una lesión y tiene que descansar, todos perfectamente pueden utilizar la silla anfibia”.

Como director de la corporación Ciudad sin Barreras, Jhon Jairo pide a los empresarios del sector turístico que los apoyen con más proyectos que puedan seguir generando la inclusión de las personas con discapacidad.

PLAYAS ACCESIBLES

Murgueitio Cortés es abogado, oriundo de Neiva, Huila, y lleva 25 años viviendo en Cartagena.

“Fui uno de los primeros vendedores de flores en las discotecas y con ello me ayudaba a pagar mi carrera en la Universidad de Cartagena, esta ciudad es mi hogar”, aseguró.

Sus deseos de disfrutar del mar y el paisaje alrededor de la playa, lo llevó a crear una pasarela de tablillas, una especie de estera que le permite llegar en la silla de ruedas hasta la orilla de la playa, lo que antes le costaba un gran esfuerzo por la dificultad de rodar sobre la arena.

Playas accesibles es una idea que daba vueltas en la mente de Jhon, y presentó un proyecto al Distrito para que se incluyera una reglamentación de playas, pero al no recibir respuesta buscó otras alternativas.

“En su plan de responsabilidad social, el Hotel Almirante Cartagena de Indias decidió adoptar el proyecto y Playas accesibles comienza a hacerse realidad mediante esta pasarela dispuesta en la arena de la playa frente al hotel Almirante”, explicó Murgueitio Cortes.

Se espera que el proyecto siga adelante para que haya pasarelas en todas las playas.

La pasarela está bien diseñada, de forma que se pueden retirar con facilidad y usar en cualquier sector de la playa.

El proyecto de playas accesibles también es el resultado de los recursos que se recogieron de Festitunas, el festival de tunas del año anterior, otro de los proyectos que Jhon Jairo describe con admiración.

“Ninguno de los servicios, ni el de la pasarela, ni el de la silla anfibia tienen ningún costo, y están disponibles para toda la comunidad, por ejemplo la pasarela es empleada tanto por personas con discapacidad, madres con los coches de sus bebes, carperos y adultos mayores que necesiten llegar con comodidad hasta la playa”, dijo Jhon Jairo.

Para mayor información las personas pueden escribir al correo rsocial@juridicaribe.com o comunicarse a la línea de celular 3157164711.

Cuando se habla de responsabilidad social, no atañe solamente a las empresas, la responsabilidad social también es de todos los ciudadanos, que con sus pequeños actos ayudan a las personas con discapacidad.

“Nos hacemos visibles con pequeñas cosas como la construcción de una rampa que genera una solución para nuestro andar. Además queremos mostrar que la discapacidad no solamente es aquella que pide, sino que también aporta. Éste es un aporte de la sociedad civil para todas las personas, y si el Estado nos apoyara seguramente podríamos hacer mucho más”, puntualizó Murgueitio Cortés.

Todos podemos presentar una discapacidad

Todos podemos adquirir una discapacidad: según el Instituto Colombiano de Medicina legal y Ciencias Forenses, en el 2010 hubo más de 45.000 víctimas de accidentes de tránsito, de ellas, 6.451, quedaron con algún tipo de afectación física permanente; 2.738 quedaron con perturbación funcional de un miembro u órgano, 146 perdieron un órgano o miembro y 3.538 personas quedaron con lesiones deformantes en rostro o cuerpo.

Por otro lado, desde 1990 más de 5.000 personas han quedado con secuelas permanentes por efecto de las minas antipersona.

¿Qué pasaría si en su familia, por edad, enfermedad o accidente, algún miembro tiene una discapacidad temporal o permanente? ¿Cómo sería su diario vivir? ¿Se sentiría seguro en la ciudad?

Es importante recapacitar y ser conscientes de que esta situación debe ser una responsabilidad de todos.

JUVENTUD ÉLITE

Para proyectar el programa de playas accesibles, un grupo de voluntarios acompaña durante la visita al mar a las personas que usan la silla anfibia.

“Somos más de 20 jóvenes atentos a respaldar las actividades sociales que protegen y promueven los derechos de todos”, comentó Jhon Felipe Palmar, director de Juventud Elite.

El grupo esta conformado por jóvenes que les colaboran a las personas con discapacidad que deseen entrar al mar.

Por su parte Jaime Gutiérrez, uno de los voluntarios, puntualizo que “todas las personas tienen derecho a disfrutar de la ciudad y de un tiempo de esparcimiento, por eso esta silla anfibia es importante porque permite tener en cuenta a toda la población”.

OPINIONES

Cielo Skarly Contreras Silva, representante de la fundación Mujeres Sobre Ruedas y orientadora del programa de Atención a la Ciudadanía de la Escuela de Gobierno y Liderazgo, debe andar en silla de ruedas debido a las secuelas de la poliomielitis.

“Cartagena en accesibilidad esta muy atrasada, en las construcciones no tienen en cuentan la normatividad que favorece a las personas con discapacidad. Pero quiero resaltar que el proyecto de playas accesibles y la silla anfibia es excelente, y nos permite sentirnos incluidos, porque era una actividad que ninguna persona con discapacidad física podía llegar a disfrutar”.

Juan José Sacco Arroyo, tiene 43 años, le encanta la música y tocar guitarra, es el presidente de la acción comunal del barrio el Pozón, sector 19 de febrero y anda en silla de ruedas debido a las secuelas de la poliomielitis.

“Es un buen proyecto porque nos facilita el ingreso a las playas y podemos disfrutar del mar, en Cartagena aún no se cuentan con las condiciones para podernos desplazarnos con seguridad y tener autonomía y esto es un comienzo”.