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Qerétaro, México

Estudiante de Ingeniería desarrolla silla de ruedas eléctrica con sensores

“Entré a estudiar a Ingeniería porque quería hacer algo, ser útil; cuando llegué aquí, vi que había mucha necesidad y que yo podía ayudar, hacer algo importante y significativo”, así lo expresó Mauricio Carrasco Martínez, estudiante de Ingeniería en Automatización que hizo el prototipo de una silla de ruedas eléctrica para un niña del Centro de Atención Múltiple (CAM) Mis primeros pasos, ubicado en la colonia San Pablo.

El estudiante de la Facultad de Ingeniería relató que a su llegada al CAM se dio cuenta que hacían falta varias cosas, lo principal era una silla de ruedas para Diana. Por el problema neuromotor tan severo que tiene, Diana no puede hacer girar una silla de ruedas como la mayoría; así que Mauricio comenzó a idear la forma de ayudarla.

En unas semanas ya tenía la idea básica de cómo iba a funcionar el prototipo; consiguió los materiales, la herrería, el motor y los engranes. Después de un año de trabajo Mauricio pudo entregar la silla eléctrica a Diana; la cual consta de una serie de botones para encender y apagar, palancas que detectan impulsos eléctricos y definen la dirección, así como con un sensor ultrasónico que detecta la distancia y se detiene cuando hay alguna precipitación cercana.

La silla de ruedas es parte de varios proyectos que se han entregado al CAM; José Luis Aveldaño, profesor asesor de Mauricio, expresó que hace ya algunos años, quien era director de esa Facultad, Gilberto Herrera Ruiz –ahora Rector–, hizo un vínculo con esta institución para adecuar los proyectos que necesitaban y que los alumnos los desarrollaran durante sus clases.

“Es muy importante para nosotros, desde la definición de lo que es un ingeniero, estamos para servir a la sociedad, hay muchos campos en donde se impacta y lo que estamos haciendo es sólo una pequeña parte. Queremos que nuestros estudiantes vean que su trabajo tiene muchas aplicaciones, sólo falta encaminarlos. Estos proyectos le abren la visión a los alumnos”, refirió.

Mauricio ha impactado favorablemente en la vida de Diana; de 10 años de edad, esta pequeña sufre de parálisis cerebral, tiene posibilidades cognitivas, pero no de movimiento; así lo refiere Ana Luz Burgos Esparza, directora del CAM Mis primeros pasos, quien afirmó que la silla de ruedas le brinda la oportunidad de tener independencia, de poderse movilizar y no depender de nadie más para hacerlo. “La seguridad que a ella le va a dar ser independiente le va a ayudar en todos los aspectos: emocional y cognitivo”.

Por su parte, María Gabriela Ontiveros Hernández, mamá de Diana, comentó que la silla les va a ayudar mucho en su vida cotidiana; pues su hija podrá desplazarse sola y no dependerá siempre de ella. “Yo ya no la puedo cargar siempre, porque pesa mucho y después de diez años ya tengo lastimada mi espalda”.

Además, aunque ella quisiera que su hija camine algún día, la silla de ruedas le va a permitir desarrollarse más, sentirse más independiente y al mismo tiempo se presentará un incremento en su desarrollo cognitivo. “Diana está muy ilusionada de tener su silla, agradecemos a Mauricio por no haber dejado el proyecto a la mitad”.

Diana convive muy de cerca con Aurora González, su profesora frente a grupo, quien tiene más de cinco años trabajando en el CAM. Aurora comentó que Diana está muy emocionada por la silla; “a pesar de que es muy insegura porque se ha caído varias veces, está muy contenta y muy animada por poder desplazarse”.

Refirió que la niña tiene grandes posibilidades de lecto-escritura, actualmente puede escribir palabras ayudándose de sellos y en la lectura va muy bien, pues tiene una buena comprensión; agregar elementos le va a cambiar su calidad de vida.

“Los universitarios pueden transformar las circunstancias de muchas personas que están lejos de tener las posibilidades de hacerlo por sus propios recursos; es estimulante saber que, con su esfuerzo e intelecto, los jóvenes pueden impulsar un desarrollo importante y generar un cambio en su entorno”, comentó.

La directora del CAM informó que en el centro brindan educación especial a 101 niños; 26 de ellos con problemas neuromotores –como Diana–, ocho podrán adquirir la marcha, pero el resto no; por eso, se necesitan al menos 10 sillas más para los pequeños que hay en el centro, con las mismas condiciones.

La importancia de la UAQ, dijo, es de mil por ciento; hace algún tiempo habló con el doctor Gilberto Herrera y le comentó que era un compromiso que los universitarios tienen con la sociedad, hay muchos alumnos que pueden trabajar con los niños del CAM y representar un cambio total en su vida. “La Universidad puede hacer mucho por estas escuelas, agradecemos la oportunidad que se dieron de conocernos y poder trabajar en conjunto; esta área es campo virgen para que pueda participar cualquier alumno del área que sea”, reflexionó.

Mauricio Carrasco, quien ya cambió una vida en el CAM, se siente satisfecho con su trabajo, pero sabe que debe seguir adelante con este proyecto y con otros más; a pesar de que la labor fue ardua consiguió impactar en la vida de Diana; “a pesar del desanimo o la frustración por el tiempo y dificultad del proyecto siempre estuvo cerca mi familia, quienes me apoyaron incondicionalmente, es muy importante el apoyo de la gente cercana en este tipo de situaciones.

“Cuando llegué al CAM vi la necesidad y vi que podía hacer algo; muchas personas me decían que ya lo dejara, que era sólo una calificación, pero me ganó la ilusión de que pudiera funcionar algo hecho por mí; hay mucha necesidad en este sector, y nosotros podemos ayudar”, finalizó.