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Por un evento adverso la estancia del paciente puede triplicarse y los costos multiplicarse por 10

Aumentan demandas por eventos adversos en atención médica en Colombia

En Colombia un paciente en cuidados intensivos, con una estancia promedio de 3 días, los costos por atención puede ascender a los 10 millones de pesos. Por un evento adverso como una infección nosocomial (adquirida en la institución) la estancia puede triplicarse y los costos multiplicarse por 10.

El ejemplo sirve para advertir que cada vez más se requieren profesionales y procesos que eviten esa clase de casos o situaciones.

En un evento adverso los costos y pérdidas son incalculables, el más alto es el sufrimiento. Sufre el paciente, sufre la familia y sufre el médico, porque ningún médico quiere hacer daño. Imagínate si hay muerte del paciente", señaló José Joaquín Mira, especialista español en seguridad del paciente, quien hiciera parte de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y hoy es profesor de la Universidad de Elche, en España, quien estuvo en Cali, en calidad de conferencistas del "Tercer Simposio Internacional de Seguridad del Paciente - prácticas clínicas sin errores".

En esta cita especializada, con presencia de 800 profesionales de la salud, se advirtió que en Colombia, la incidencia de demandas por fallas en la atención médica se incrementó en un 45%, mientras que la prevalencia (casos nuevos) tuvo un aumento de un 35%, desde el 2006, de acuerdo con la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (Scare).

Mira anotó que aunque se ha avanzado en programas de seguridad, los eventos adversos siguen arrojando costos astronómicos para las familias, entidades de salud y para los mismos estados.

"Sólo en España, por ejemplo, hemos estimado que con lo que cuestan cada año estos incidentes se pueden construir 6 hospitales de 300 camas, funcionando los 360 días de año", señala el experto español.

Dolors Monserrat, coordinadora de los programas de seguridad del paciente de la OPS, dijo que "hay un cúmulo de factores que confabulan para que los riesgos sean muy altos: son los grupos médicos, las pruebas o exámenes, los diagnósticos, las instituciones de salud, los mismos sistemas en cada país e incluso los pacientes, que están relacionados entre sí y que deben tenerse en cuenta en desarrollo normal de un proceso de atención médica", dice.

De acuerdo con un estudio reciente sobre la seguridad del paciente, llevado a cabo en Estados Unidos, entre 44 mil y 100 mil pacientes mueren en ese país al año, por eventos adversos. "En Estados Unidos y Europa de cada 100 pacientes que ingresan, 10 sufren un evento adverso, la mayoría por medicamentos", señala la doctora Monserrat.

"Un error en una medicación propicia una reacción orgánica, el paciente puede estar más días hospitalizado. Requerirá otros procedimientos y otros medicamentos que suman costos. El costo de la cama, aparte de que hay otro paciente que necesita esa cama y este es uno de los costos más altos. Sin contar las secuelas o discapacidad que afectarán al paciente y su familia", enfatiza la médica.

La especialista dijo que en Latinoamérica las cifras son un poco más altas y citó el estudio IBEAS (prevalencia de eventos adversos en hospitales de Latinoamérica), un proyecto desarrollado en 2007 por Colombia en conjunto con México, Argentina, que encontró que de cada 100 pacientes que ingresan a un hospital, 12 sufren un evento adverso y la mayoría por infecciones nosocomiales, es decir adquiridas en la institución.

Monserrat y Mira coincidieron en que entre el 60 y 70 por ciento de estos eventos pueden evitarse y que las instituciones de salud y los grupos médicos deben sumar esfuerzos para ser mucho más meticulosos para evitarlos, con la implementación de programas, culturas, y protocolos.

Los especialistas reunidos en Cali considreran que la prevención es clave y se debe avanzar en ella para disminuir tanto los riesgos, como la presencia de los eventos adversos. "Tenemos que adelantarnos, prever en qué cosas tenemos más frecuencia a equivocarnos, eso es lo que ha hecho el transporte aéreo en el mundo, ellos aprenden de sus propios errores para no volver a repetirlos", anota la doctora Monserrat.

Según la experta, una sala de operaciones es un espacio muy pequeño y un determinado momento, pero son muchas personas y muchos los elementos que intervienen y pueden ocurrir olvidos de manera frecuente, por lo que es necesario, si esto ocurre, poner una señal de alerta o un protocolo en marcha, con el fin de prevenir la repetición de errores.

El doctor Mira señala que en los procesos quirúrgicos lo ideal sería implementar con rigurosidad lo que hacen las empresas aéreas con sus "Check List" de vuelo (lista de chequeo), en este caso sería un "Check List" quirúrgico, donde todo quede registrado y detallado antes de iniciar la cirugía y después de terminar,

"Detalles mínimos que parecieran insignificantes, pero que no lo son, desde el nombre del paciente e incluso la parte del cuerpo afectada, por ejemplo cual es la pierna a intervenir, porque cualquiera de los dos detalles puede significar un monumental error", señaló el especialista español.

"Se han dado casos y ocurren en todo el mundo, como es el olvido de una gaza, una pinza o una aguja dentro del cuerpo del paciente. O en el caso más crítico equivocación de la parte a operar. En estos casos, efectivamente, no hubo rigurosidad en la descripción de los detalles tanto de la intervención como en los elementos requeridos para la misma", señala el doctor Mira.

Según el especialista, son protocolos que no son complicados y que deben oficializarse y dentro de estos, existen hábitos tan sencillos y tan importantes como, por ejemplo, el lavado de manos antes y después de hacer contacto con el paciente. "Este sencillo hábito puede prevenir la mitad de las infecciones", enfatizó el experto.

"El reporte de incidentes o situaciones puntuales de riesgos (como ocurre en las empresas aéreas) primero para que no vuelvan a ocurrir y, segundo, en caso de presentarse una situación similar, saber qué es lo que debe hacerse", enfatiza el doctor Mira.

Dolors Monserrat, de la OPS, y José Joaquín Mira, de la Universidad del Elche, estuvieron entre los más destacados conferencistas invitados a la tercera versión del Evento Internacional que concluyó de manera exitosa el pasado viernes y que reunió en Cali a 800 profesionales de la salud de todo el país.

Fuente: eltiempo.com