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Gracias a la ayuda de Fundación Psique

Discapacitados con alma de empresarios

Gracias a políticas de inclusión social y Responsabilidad Social Empresarial (RSE), muchas compañías abren sus puertas a personas con discapacidad, quienes agradecen tener una oportunidad para generar sus propios ingresos y cumplir un papel productivo en la comunidad.

Pero, ¿y qué hay de aquellos que en vez de ser empleados, quieren crear su propia empresa?

Medellín cuenta con toda una red de emprendimiento que impulsa los nuevos negocios, pero la mayoría de las ocasiones, las personas con discapacidad no acceden a estos programas de ayuda.

Así lo explica Sara María Zapata Paniagua, directora y creadora de la Fundación Psique, que ayuda a más de 300 afiliados, en su mayoría personas diagnosticadas con esclerosis múltiple.

"Iniciativas de negocio hay muchas en la ciudad, pero especialmente para personas con discapacidad no hay porque se necesita un acompañamiento distinto: tenemos que estar pendientes de la parte psicológica, de brindarles fisioterapia y de estar siempre cerca de ellos. Si yo no estoy bien psicológicamente o no tengo capacidad en las manos, no puedo seguir adelante con mi negocio".

A Sara le diagnosticaron esclerosis múltiple cuando tenía 17 años y después de quedar cuadrapléjica y recuperarse, decidió compartir con otras personas la oportunidad de ser productivos.

El empujón inicial
Gracias a la ayuda de la Fundación Cabalgata de Feria de Flores, Psique consiguió un presupuesto destinado a impulsar cuatro ideas de negocios que nacieron de los talleres de artes y oficios que allí se dictan.

"Hicimos el concurso porque queríamos ayudarlos a todos, pero no nos alcanzaba. Por eso escogimos a los que tenían el mayor potencial de volver su idea una realidad", explica Sara.

A continuación les presentamos las historias de los cuatro ganadores, quienes recibirán capacitación, capital semilla y asesoría personalizada para convertir su idea de negocio en una realidad empresarial, que les proporcione una alternativa de vida, para generar ingresos y valerse por sí mismos.
» Las cuatro ideas de negocio premiadas

Doña Martha sueña con su almacén
Desde que se acuerda, Martha Lucía Londoño vende empanadas en la esquina de la casa para subsistir. "Pongo un fogón de leña y vendo empanadas todos los días, de 8 de la mañana a 12 del medio día. Pero lo que siempre me he soñado es tener mi almacencito", cuenta doña Martha, que ya está haciendo planes para mover el sofá y el televisor de la casa para hacerle espacio a su sueño de ser empresaria.

"En la salita ya le tengo rincón al almacén. Justo la semana pasada estaba pensando: esto se quita de aquí, esto vuela, lo otro se pasa para allá y aquí va el almacén. Yo le digo a mi esposo que le voy a pedir a Dios unos ahorritos y un cementico, no necesitamos mucho: aquí un poquitico, aquí otro y aquí va una puerta. Por algo se empieza...".

Es que a doña Martha, el impulso de vendedora, le corre por las venas.

La artritis reumatoidea que le diagnosticaron hace 15 años no le impide hacer sus empanadas todos los días, ni vender zapatos y ropa por catálogo. "Yo quiero abrir mi almacén, gozármelo antes de morirme, porque es lo que siempre he soñado, y seguir haciendo las empanaditas los fines de semana, porque igual ya tengo una clientela muy buena y no la quiero dejar".

Gloria se quiere dedicar a sus correas
Para Gloria Isabel Rodríguez, todos los cursos y talleres que ha recibido en la Fundación Psique, a la que es afiliada desde hace cuatro años, le han dado la oportunidad de encontrar un norte, después de ser diagnosticada con esclerosis múltiple hace 11 años.

"Yo tenía 30 años cuando me diagnosticaron y duré muchos años convaleciente, con la mente en blanco, no sabía qué hacer. Solo hacía los oficios de mi casa e iba al médico. Antes de la enfermedad trabajaba en una cafetería, incluso tenía mi propia peluquería, pero después no sabía qué hacer. Solo esperar y esperar y hacer en la casa los oficios, estaba muy desanimada".

Gloria cuenta que allí recibe terapia psicológica "y eso nos ayuda mucho a nosotras porque esta enfermedad no es fácil. En la Fundación nos enseñaron diferentes cosas, y ya nosotras miramos a ver cuál de todas nos gusta".

Esta ama de casa se encarretó con el cuento de las correas en macramé, y de allí nació su idea de negocio. Hace un año las hago y las vendo por la casa, a mis amigas... Me gustaría ampliar el negocio y tener nuevos puntos de venta, yo quiero dedicarme a esto. Hacer las correas me entretiene y me relaja", dice con orgullo y tranquilidad.

Ariel construyó un parasol eléctrico
Ariel Adolfo Paniagua estaba en una finca en San Jerónimo cuando en su mente de mecánico industrial tuvo una idea de negocio. "Yo vi que los propietarios tenían mucho espacio sin usar, entonces pensé que sería muy bueno instalar un sistema de parasol, con el que se pueda recuperar ese espacio, para recreación, para colgar hamacas, incluso". Con esa idea en la cabeza, fue donde Fabio Hincapié, un pensionado de 80 años, pero a quien la jubilación le llegó demasiado rápido. "Yo dejé de trabajar en el '85, pero no soy capaz de quedarme en mi casa...
Por eso siempre busco qué hacer".

Don Fabio le paró las cañas a don Ariel y fue así como juntos, se dedicaron a construir un parasol eléctrico que, además de ser usado en urbanizaciones, podría servir para proteger las construcciones del invierno. Hace 8 años, don Ariel sufrió un accidente con una pipeta de gas en la que perdió la capacidad motora del brazo izquierdo. "Después de eso decaí mucho, no quería hacer nada, pues me sentía marginado. Ahora me doy cuenta que la vida no se ha acabado, que se perdió una cosa pero no todo y por eso hay que seguir adelante.
Eso es lo que yo quiero hacer con las carpas y los parasoles: seguir adelante".

Elizabeth crecerá con las ensaladas
Cuando Elizabeth Arboleda se inscribió a un curso que le habían recomendado, ella pensaba que se trataba de algunas clases para aprender a hacer mermeladas y conservas. Cuando llegó allá, se llevó la sorpresa de que en realidad, era una tecnología en procesamiento de frutas y verduras del Sena.

"Eran clases de lunes a miércoles, de una de la tarde a 7 de la noche, un año entero. Para mí representaba mucho sacrificio, por el tema de la movilidad, porque debido a la esclerosis múltiple, se me dificulta caminar".
Pero eso no hizo que Elizabeth abandonara sus clases. "Así y todo, fui a todas las clases, nunca falté y fue muy interesante aprendí mucho".

Con ese conocimiento y con el apoyo de la Fundación Psique, Elizabeth empezó a hacer sus propias conservas, totalmente naturales, que vende bajo el nombre de Hortyryko. "Las conservas las puedo preparar en mi casa, sin desplazarme a otro lado y a mi ritmo. Eso me facilita mucho las cosas", dice la orgullosa empresaria.

Desde antipasto hasta ensalada Macedonia, esta marca naciente tiene un amplio portafolio de productos que su dueña espera ofrecer en degustaciones, ferias artesanales y grandes clientes en centros comerciales.

Fuente: elcolombiano.com