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Bolivia

Antonio García; hombre de éxito que trabaja 24 años en silla de ruedas

Un accidente mientras realizaba una beca en Brasil el año 1987 cambió para siempre la vida de Antonio García (54) que quedó inmovilizado de las piernas. Su traslado de regreso a Bolivia de donde había salido en perfecto estado de salud fue muy traumático y llegó al punto de no querer ver ni a sus familiares ni amigos. “Estaba muy deprimido y no quería que nadie vea cómo había quedado”, comenta. El trabajo que él realizaba en la Cooperativa de Telecomunicaciones y Servicios de Cochabamba (Comteco) antes del accidente era realizar el mantenimiento de las centrales de comunicación (controlar el tráfico de llamadas entrantes y salientes, pago a los operadores y alquilar servicios como enlaces de fibra óptica a otras empresas). Antonio pensó que nunca más podría volver a su empleo después del accidente que tuvo, porque el trabajo que realizaba a diario consistía en subir y bajar gradas con frecuencia para poder hacer los tests. Pasaron seis meses después del accidente hasta que Antonio tomó la decisión de cambiar su vida. La llamada del gerente general de su empresa lo animó e hizo que retornara nuevamente a su empleo. “Qué pasa contigo estás mal de las piernas, pero qué pasa con tu cabeza, te necesitamos en la empresa”, fueron las palabras que le dijo el gerente de Comteco a Antonio y que le devolvieron las ganas de seguir viviendo y sacar adelante a su familia. Recuerda que en esa época su hija que ahora tiene 27 años era muy pequeña y su esposa necesitaba de su ayuda para pagar los gastos de la niña y de la casa. “No sabía qué hacer, tenía algo ahorrado, pensaba en un negocio, pero la llamada de mi jefe cambió todo y retorné a mi trabajo”, cuenta. Como no podía caminar Antonio fabricó unos extensores que que le permitían trasladar los conectores hasta una mesa para hacer el test. Hasta el año 1997 trabajaba en la misma sección en la que desempeñaba sus funciones antes del accidente, luego pasó a otras unidades como el centro de llamadas y el área de control y gestión. Hace un año ocupa el cargo de jefe del Departamento de Centrales y está muy feliz con todo lo que ha logrado pese a su discapacidad. “Soy muy estricto, tal vez por el carácter que tengo no dejo que los problemas me venzan, para mí no existen los perdedores o la palabra no puedo”, comenta Antonio que tras el accidente que tuvo continuó buscando su superación, pues tuvo la oportunidad de viajar a la Argentina en 1997 y 1999 a realizar dos becas acompañado de su esposa. El técnico en telefonía además de superar su accidente ayudó a otras tres personas a poder hacerlo. Convencido de que su discapacidad no era un problema para continuar trabajando charlaba con sus amigos que también habían quedado inmovilizados de los pies y a muchos de ellos pudo ayudarlos a superar su situación y a conseguir un trabajo.
Conduce su propio vehículo todos los días
Aunque parezca increíble Antonio García conduce su vehículo todos los días de su casa a su trabajo y a cualquier lugar donde tenga que trasladarse. Unos meses después de haber retornado a su trabajo vio como otras personas inválidas de los pies construyeron un sistema de palancas en un vehículo automático para poder frenar y acelerar. Como en el año 1997 los vehículos automáticos todavía no circulaban en Cochabamba Antonio importó un automóvil de este tipo de Estados Unidos para poder incorporar las palancas. El mecánico y taxista que trasladaba a Antonio todos los días a su trabajo fue quien construyó las palancas para que el vehículo pudiera funcionar sin la necesidad de empujar con los pies el freno y el acelerador. Desde esa fecha y hasta ahora Antonio ha podido renovar su vehículo tres veces y ayudó a uno de sus compañeros con su misma discapacidad a incorporar el mismo sistema en su vehículo. Para transportarse él no necesita de la ayuda de otras personas, pues en la puerta del garaje de su oficina tiene una silla de ruedas para poder utilizarla en su oficina y cuando llega a su casa, otra silla de ruedas está ubicada exactamente en la puerta para que él pueda bajar y desplazarse sin ningún problema. Para cualquier emergencia lleva en su maletera otra silla de ruedas extra por si tiene que asistir a otro lugar que no sea su oficina o su casa.