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Colombia

Su discapacidad no la detuvo

Cuando tan solo era una niña fue traída hace 38 años por sus padres a esta ciudad. Su nombre es María Felipa Grena Paternina, y apenas tiene un leve recuerdo de su natal San Andrés Islas.

María se sienta diariamente varias horas frente a su máquina de coser para reparar la ropa de sus clientes. Sus pies no pueden hacer la presión necesaria sobre el pedal para que la máquina funcione.
Una poliomielitis, cuando ya daba sus primeros pasos, 2 años de edad, le cambió la vida para siempre. Sin embargo, esta soñadora mujer aprendió muy temprano a luchar contra la adversidad y pronto descubrió su talento: la modistería.
Recuerda que su madre Helena, fallecida hace 6 años, le contó que los médicos le diagnosticaron poliomielitis, una enfermedad contagiosa que ataca el sistema nervioso de los niños hasta dejarlos sin poder caminar por el resto de sus vidas.
Inicio difícil
"Siendo bebé sufrí fiebre, me llevaron al médico y estableció que tenía poliomielitis y que no volvería a caminar".
Entonces la vida de ella y su familia se complicó. Solo pudo estudiar hasta tercero de primaria debido a que sus padres no tenían los medios para ser transportada hasta el colegio.
"Aunque el colegio estaba cerca se me dificultaba llegar porque no tenía la silla de ruedas y las calles sin pavimentar, cuando llovía el barro me impedía salir", explicó María luego de resaltar que solo aprendió a leer y escribir su nombre, gracias a que unos jóvenes alfabetizadores le enseñaron.

"No me siento menos que los demás y lo que me propongo lo hago. Soy capaz, simplemente no cuento con mis piernas", expreso María

Desde niña soñó ser modista y a sus viejas muñecas les confeccionaba trajes de papel.
Nunca tuvo la oportunidad de estudiar en una academia de costura, sin embargo a sus familiares, amigos y vecinos les gusta lo que hace maría.
"A veces me traen ropa que ni imaginan que tiene arreglo y cuando la rediseño a la gente le gusta y me recomiendan nuevos clientes. Elaboro ropa interior, blusas y pantalones para niños", expresó María.
Se las ingenia
Su condición es de pobreza extrema, lo que gana con las costuras es insuficiente.
Para cocer María coloca el pedal del motor sobre la mesa y lo presiona con el codo, porque sus piernas no tienen la fuerza requerida.
Su casa es demasiado estrecha, el piso es de tierra y lleno de huecos lo que le impide usar su vieja silla de ruedas, y para moverse de un lado a otro debe caminar con sus manos apoyadas e impulsarse con los pies.
María requiere de una buena máquina de coser. La que tiene se le daño y no puede ser reparada. Busca quien le done una para seguir trabajando y subsistir.
Movilidad costosa
María vive en el barrio El Cinco y cuando necesita ir al centro de la ciudad les pide a vecinas y amigas que la acompañen.
"Para hacer mis compras en el centro, solo en pasajes me gasto 10 mil pesos. No más eso para mí es muy difícil, pues mis ingresos son muy bajos", expresó.
Uno de los sueños de María es participar en un programa de desafío en televisión "para tener la oportunidad de decirle al mundo que las personas con algún grado de discapacidad somos capaces y con mucho talento".