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Bolivia

Sube número de personas con discapacidad en Bolivia, ya son un millón

El presidente de la Asociación Paceña en Defensa y Desarrollo Sostenible de la Persona con Discapacidad (APDDSOPD), Efraín Vargas, advirtió que la cifra de las personas con alguna discapacidad física crece en el país, al grado de que en la actualidad se estima que suman al menos un millón.

“En todo el país estamos llegando, podemos decir, casi al millón de personas con discapacidad, pero no tenemos un dato exacto, pese a que han venido los cubanos para levantar un censo que en realidad fue falso”, afirmó.

En septiembre de 2009, el Consejo Interministerial del Fondo de Solidaridad y Equidad (CFSE) definió un plan de administración y desembolso de 40 millones de bolivianos destinado a proyectos para 900.000 personas con discapacidad, situación que se desconoce, argumentó Vargas.

Además, consideró que muchos reciben una “discriminación única en las fuentes laborales” porque los responsables de los talleres de capacitación toman en cuenta de 17 a 35 años; en tanto, las personas de edad avanzada son relegadas, incluso, por la misma Bolsa del Ministerio de Trabajo y eso “nos duele”, acotó.

El lunes, un grupo de al menos 50 afiliados al sector en La Paz se movilizaron en la sede de gobierno en demanda de atención a sus peticiones del bono y la inserción laboral.

VIDAS DISÍMILES

A media cuadra del Palacio Quemado se advierte vidas disímiles de dos discapacitados. Alberto Zubieta, ciego de 67 años, trabaja alquilando sus teléfonos tarifadores, vende chicles, pañuelos desechables y pilas. En tanto, a unos 10 metros, otra persona también con ceguera y discapacidad en mano derecha pide limosna para su sobrevivencia.

“Trabajo aquí 27 años, no estoy inscrito a la organización de discapacitados ni voy a hacerlo, simplemente vengo de mi casa a mi trabajo y viceversa, tengo un círculo (de amigos) muy chico y con la gente trato de charlar”, señaló Zubieta.

Sin embargo, a pesar de la presencia de policías que resguardan la Plaza Murillo, Zubieta es presa de delincuentes. “Ocurre que llegué una mañana, cuando no tenía los teléfonos tarifadores, sino móviles, entonces, cuando estaba colocando los letreros, se llevaron mi mochila con tres celulares, llaves y otros, perdí aproximadamente 1.000 bolivianos. Además, muchas veces me cambian billetes falsos; intento de comprobar tocando y rascando pero igual, el ladrón es ladrón”, relató.

Mientras la otra persona, sentada en el suelo, con discapacidad en la vista y en la mano derecha, pide limosna en su bicerra roja y con una voz entrecortada exclama “señor… salteñita quiero”. Consultado sobre su situación y cuánto tiempo estaba ahí, no quiso responder.