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Colombia

42 años retando a la discapacidad

En la vida de Manuel Galeano Arroyo no hay imposibles, ni siquiera bailar el porro que le eriza la piel. Entre sus preferidos están: María Varilla, El sapo y Palo de corraleja.
Su premisa es que la discapacidad no es incapacidad y por eso ha permanecido activo durante 42 años, tiempo que lleva sin su pierna derecha, la cual perdió a los 16 años en un accidente de tránsito en el municipio de Tuchín.
El jeep Willy en el que trabajaba como ayudante y cobrador, se volcó tras salírsele una llanta delantera.
Cuando reaccionó, ya le habían amputado la pierna, en el hospital
San Vicente de Lorica.
Su pasión, además del porro, es el campo y todas las actividades agropecuarias que desarrolla desde bien temprano hasta que oscurece.
Apoyando su pierna mocha en las muletas que él mismo repara con madera de mangle, es capaz de excavar cien agujeros en una mañana e introducir el mismo número de listones para adecuar cualquier cercado de ganadería.
“Ese ha sido el reto y varias veces lo he realizado, porque no me siento menos que nadie y por eso vivo trabajando sin ninguna limitación”, sostiene Manuel, mientras contabiliza la recolección de cacao en la parcela donde trabaja, ubicada en el corregimiento de Leticia en la vía Cereté – Montería.
En la misma posición en la que reposa su pierna mocha sobre la manga de la muleta, acaba de sembrar mil matas de yuca.
Dice con optimismo que él mismo recogerá la cosecha en el mes de diciembre. Igualmente siembra maíz, ñame, habichuela, berenjena y demás productos de la región, que más tarde comercializa en los mercados de Cereté y Montería.
Los cultivos los realiza en el predio de un viejo amigo suyo de nombre Ricardo Pastrana Ramos, y con las ganancias sostiene a su progenitora Elda Arroyo, de 70 años.
“Ya está cucha, pero es todo lo que tengo, por ella trabajo con el amor que mi Dios le impregna a mi corazón cada mañana”, sostiene este campesino oriundo de Leticia, Cereté, mientras reposa el calor al vaivén del sombrero tipo ‘concha jobo’ que menea con su mano izquierda.
Está casi resignado a seguir viviendo sin la pierna derecha, porque los intentos por encontrar quien le regale la prótesis han sido en vano.
“Aunque han sido varios los intentos fallidos, me gustaría tener una prótesis para experimentarla vida con las dos piernas”: Manuel Galeano Arroyo.
Manuel le sonríe a la vida siempre, es alegre, jocoso, se ríe de manera ensordecedora y asegura que es feliz.
En su natal Leticia todo el mundo entrega buenas referencias del Mocho Galeano y la gente señala sin vacilar la parcela donde permanece labrando la tierra. Esa es su pasión y así lo revela su mirada. No prefiere una conversación distinta a la del agro, aunque también cuenta sin pena, el incidente de su pierna.