Está usted en: Cooperación Internacional -> Latinoamérica

Personas con discapacidad, una denominación inclusiva y que respeta al otro

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU dirimió cualquier tipo de duda al establecer que el término correcto para mencionar a las personas que tienen algún tipo de discapacidad es “personas con discapacidad”, dejando afuera cualquier otra denominación que pudiera resultar inadecuada u ofensiva.

De acuerdo a la norma, esta es la expresión correcta para referirse a aquellas personas que “tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”. En este sentido, Fundéu Argentina recomienda evitar el uso de:

-eufemismos (personas con capacidades especiales o con capacidades diferentes);

-palabras o expresiones con matiz peyorativo (como anormal o deficiente);

-palabras que denotan sufrimiento (como sufre de discapacidad o padece una discapacidad), incapacidad o enfermedad (como incapaz, impedido o enfermo).
Leé también

Para ahondar sobre la temática, desde CONBIENESTAR consultamos a la asociación civil ALPI (orientada a la rehabilitación neuromotriz de pacientes pediátricos y adultos) y a la organización política REDI (orientada a incidir por los derechos de las personas con discapacidad, bajo el modelo social). Ambas coinciden en que la resolución de la ONU es correcta y “fue elaborada con gran participación de organizaciones sociales, bajo el lema ‘Nada sobre nosotros sin nosotros’”, según precisó Verónica González, periodista e integrante de REDI.

“La declaración de la ONU tiene rango constitucional en nuestro país y es un gran avance hacia el respeto por los derechos humanos de las personas con discapacidad”, añadió González. La Convención es una férrea defensora de los derechos de las personas con discapacidad, de acuerdo a lo señalado por la periodista, ya que estipula sus derechos, la igualdad ante la ley, la educación inclusiva y la promoción del empleo, entre otras cosas.

Paula Galmes, jefa de Terapia Ocupacional de ALPI, puntualizó una distinción que también puede ser útil: “lo correcto es hablar de ‘personas con discapacidad’, aunque podemos hacer una diferenciación y mencionar a las ‘personas con movilidad reducida’, que se refiere de forma puntual a las que tienen la capacidad de moverse limitada de forma temporal o permanente y necesitan ayuda externa”. González agrega también que “puede precisarse el tipo de discapacidad, como persona con discapacidad visual, persona ciega, persona con disminución visual o baja visión; persona sorda, persona con hipoacusia o hipoacúsica”.

Consultada por el grado de conciencia sobre la terminología adecuada en nuestra sociedad, Galmes aseguró que “todo tiene que ver con la educación. Aun hay personas que se refieren a ellos diciendo ‘pobrecito’; sin embargo, ya desde la escuela se habla de inclusión, diversidad y personas con discapacidad”.

En este sentido, la representante de REDI desterró el concepto de “capacidades diferentes”, porque “las tenemos todos”; de “personas especiales”, porque se categoriza lo normal como oposición a lo especial, siendo que no puede definirse la normalidad; así como la denominación “discapacitado”, porque el concepto está en constante evolución y debería anteponerse la persona a la discapacidad. Sin embargo, consideró que “la terminología puede ofender o no en función de la intencionalidad de quien la utilice, aunque también es clave el modo en que cada persona vive su discapacidad”.