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Requieren acceder a educación en salud y a atención médica adecuada en condiciones sostenibles de calidad y equidad

Servicios de salud para personas con discapacidad

Cuando lees “discapacidad”, ¿cómo la defines? Mucha gente piensa en una condición física o intelectual, sin embargo, y de acuerdo con la comprensión actual acogida por la Organización Mundial de la Salud, la discapacidad es un fenómeno mucho más complejo que refleja la interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que se vive.

Por lo tanto, puede decirse que la discapacidad no se deriva exclusivamente de las condiciones particulares del individuo, sino también del medio con el que estos se relacionan. La discapacidad atañe a las personas y a la sociedad y debe ser abordada dinámica e integralmente en estas y en aquella, a fin de lograr que se supere e impedir que se presente.

Existen diversas condiciones personales y sociales que definen a las personas con discapacidad como aquellas que se ven enfrentadas a dificultades para desarrollar actividades necesarias en su desenvolvimiento como seres sociales.

Poe ejemplo, sabemos que el ámbito de la salud resulta esencial para cualquier persona y para cualquier sociedad. No obstante, en relación con las personas con discapacidad los servicios de salud poseen una importancia excepcional, pues no solo son parte del medio social en que la persona se desenvuelve, sino que, en muchos casos, tienen verdadera incidencia sobre las condiciones personales que determinan la evolución de la discapacidad. En muchas ocasiones, estas condiciones pueden ser mitigadas o superadas mediante la prestación oportuna, pertinente y eficaz de servicios de salud, tales como los de rehabilitación.

Independientemente de lo anterior, todas las personas con discapacidad tienen las mismas necesidades de atención médica general. Requieren acceder a educación en salud y a atención médica adecuada en condiciones sostenibles de calidad y equidad.

El estatus de la discapacidad en las Américas

Se estima que la población con discapacidad suma alrededor de mil millones de personas en el mundo y 140 millones en la región de América Latina y el Caribe. Esto es, cerca del 15% del total. Estas cantidades han ido en aumento, debido al envejecimiento de la población, a la mayor prevalencia de enfermedades crónicas, entre otros factores.

Sin embargo, resulta altamente sugestivo que menos de la mitad de las oficinas nacionales de estadística en los países de la región, indagan por el acceso de las personas con discapacidad a la protección o seguridad social. Y cuando se indaga, no siempre se utiliza la conceptualización adecuada de discapacidad.

Así, el reto más inmediato parece radicar en la falta de conocimiento de esta realidad, su precisa dimensión y características por parte de los gobiernos de las Américas y la consecuente imposibilidad de tomar acciones concretas adecuadas y efectivas para transformarla.

La Organización Panamericana de la Salud ha señalado que menos del 3% de las personas con discapacidad en la región, acceden a servicios de rehabilitación y ha advertido la necesidad de que los ministros de salud de las Américas den prioridad a la discapacidad dentro de sus políticas como parte de un Plan de Acción Regional sobre Discapacidades y Rehabilitación, establecido en consonancia con el Plan de Acción de las Discapacidades de la Organización Mundial de la Salud.

Las personas con discapacidad buscan con mayor frecuencia atención en salud y tienen menor acceso a los servicios de atención médica. Por lo tanto, experimentan más necesidades sanitarias no satisfechas. Ello evidencia una preocupante paradoja de base: son las personas que más necesitan de los servicios de salud, pero también aquellas que menos se benefician de estos.

De la oferta a la calidad de los servicios inclusivos

Ahora bien, más allá de trabajar con miras a mejorar los indicadores resultantes de la información estadística disponible, cabe señalar que las vías de acción también deben pasar por lo cualitativo, en tanto se requieren medios adecuados, lineamientos y formación específica dirigida a los profesionales que ejercen en el área de la salud, para que estén en condiciones de atender las necesidades de la población con discapacidad, en aras de garantizarles la autonomía, información suficiente, intimidad, confidencialidad, seguridad, no discriminación y demás derechos de todo paciente.

La salud como un derecho para todas las personas

En este orden de ideas, urge trabajar mancomunadamente entre los gobiernos, la sociedad civil nacional e internacional junto con la propia población con discapacidad, a fin de desarrollar mayor investigación y diagnóstico en torno a la problemática descrita, así como desplegar mayores esfuerzos en la planeación, ejecución y evaluación de políticas públicas participativas en salud, que aseguren la adecuada prestación de servicios sanitarios a las personas con discapacidad, pero también que conviertan estos servicios en potentes herramientas para la superación de una situación que compromete la dignidad y bienestar de un número significativo de seres humanos.

* Este artículo se publicó por primera vez
en el blog Gente Saludable del BID