Está usted en: Cooperación Internacional -> Latinoamérica

Cómo es la vida sexual de personas con discapacidad

"Intocable" (2011), uno de los fenómenos más taquilleros de los últimos años, evidencia la vida de un hombre parapléjico que construye inesperadamente una amistad entrañable con su cuidador.

La película francesa, junto con "Las sesiones" (2012) –otra arriesgada apuesta cinematográfica en la que una terapeuta decide ser asistente sexual de un hombre paralítico– inquietan a la audiencia, entre otras razones, porque responden a una pregunta poco tratada en la sociedad: ¿cómo viven las personas con diversidad funcional su sexualidad?

Gracias a estas dos historias, basadas en relatos reales, varios espectadores se han familiarizado con el universo de quienes tiene alguna discapacidad, en particular cuando se trata de su participación, interés y experiencia con el sexo.

Las películas plantean, por ejemplo, nuevas concepciones acerca de la intimidad, en tanto que evidencian el papel del "asistente sexual".

Esta figura es contemplada en la política de países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) después de haber firmado un convenio sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pues la sexualidad de este sector de la población es también un asunto de salud pública.

La finalidad es brindar a las personas con discapacidad programas de salud y sexualidad con los mismos precios que los existentes para el resto de la gente.

¿PERO QUÉ ES UN ASISTENTE SEXUAL?

Es una persona que, después de terminar la formación básica (en México se exige nivel licenciatura) se especializa en el apoyo de la vida sexual de las personas con diversidad funcional. Esta labor exige conocimiento detallado de las necesidades para realizar un eficaz acompañamiento de asistencia sexual.

En México existe el Grupo Educativo Interdisciplinario en Sexualidad Humana y Atención a la Discapacidad (GEISHAD) que se encarga de la educación e inserción reproductiva de estas personas. Dichas organizaciones proponen métodos y prácticas que empoderen a quien padezca una discapacidad desde su sexualidad.

Muchos beneficiados por esta clase de servicios hablan de la tranquilidad y la satisfacción que experimentaron después de acceder a ellos.

"Hasta el día del choque todas mis relaciones sexuales habían tenido su epicentro en la zona genital. Por esta razón, cuando me quedé tetrapléjico, me descarté como hombre sexuado, es decir como una persona capaz de dar y recibir placer. El tiempo y las experiencias que tuve a lo largo del camino me abrieron puertas que no sabía que existían. Un buen ejemplo de este cambio de paradigma fue el descubrimiento del beso", dijo un beneficiario que pidió omitir su nombre.

En España por ejemplo, existe un lugar especializado en asistencia sexual para personas con discapacidad que impulsa la sexualidad consciente, es decir, "aquella que transcurre entre dos personas que están compartiendo un espacio de intimidad y libertad en absoluta conexión con el momento presente, lejos de urgencias, estereotipos, inercias, miedos o necesidades".

En esta clínica, afirma la psicóloga especializada en neuro-rehabilitación y gerente de TTB, María Clemente, el protocolo "consiste en recibir la solicitud, y una vez estudiada, la asociación sugiere una entrevista, amenizada con un café, entre asistente y usuario. Ellos expresan sus impresiones a la coordinadora de "Tandem Intimity", que sugiere o no continuar con la asistencia. Desde ese momento, las personas disponen de total libertad para consensuar la compañía".

Es importante recalcar que cada caso es un universo aparte, y toda organización debe determinar previamente si es pertinente o necesario hacer otro tipo de consultas antes del encuentro.

Fuente: huffingtonpost.com.mx