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Nos ayudan a digerir la fibra más saludable

Así son las bacterias intestinales

A estas alturas, ¿quién no conoce los beneficios de una dieta rica en fibra?. Más difícil es entender cómo nuestro organismo es capaz de degradar los complejos hidratos de carbono que nos proporcionan las frutas, verduras o legumbres.

Trillones de bacterias buenas colonizan nuestro tracto digestivo para ayudarnos a digerir y favorecer nuestro bienestar. Pero de todas ellas hay un grupo de bacterias digestivas que funcionan como la «navaja suiza» del aparato digestivo, informa "ABC".

Ellas son las que ayudan a metabolizar el componente principal de la fibra y un grupo de investigadores de la Universidad British Columbia, Universidad de York y el Instituto de Tecnología de Suecia ha descubierto cómo es posible, gracias a su maquinaria genética.

Comunidad microbiana

Los hallazgos, que se publican en la revista «Nature», iluminan las funciones especializadas que desempeñan estos miembros clave de la gran comunidad microbiana que viven en el intestino humano. La información es importante porque nos permitirá entender por qué a algunas personas les cuesta más digerir ciertos alimentos. Y, por supuesto, ofrece un amplio abanico de posibilidades a la industria de la alimentación y a los especialistas de digestivo.

Por ejemplo, permitirá hacer trasplantes de bacterias intestinales más selectivos para mejorar el equilibrio digestivo después de un tratamiento intensivo con antibióticos. Este tratamiento resuelve las infecciones pero al mismo tiempo que liquida las bacterias dañinas acaba también con las beneficiosas para el metabolismo.

Maquinaria genética

La secuencia de genes recién descubierta permite a bacterias como a las «bacteroides ovatus» cortar el xiluglucano, un tipo de fibra presente en muchas verduras desde las hojas de lechuga al tomate o la berenjena. Las B. ovatus y su complejo sistema de enzimas tienen un papel crucial en nuestro bienestar digestivo. Sin ellas, el organismo sería incapaz de digerir las largas cadenas de carbohidratos poliméricos que componen la fibra dietética.

El siguiente paso es avertiguar qué otros grupos de la microbiota humana trabajan en colaboración o en competición con ellas.