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El impacto mediático infló la confianza en tratamientos de medicina regenerativa con células madre no aprobados

Células madre: un futuro clínico prometedor entre estafas y promesas

Qué friendly es la web de Beike Biotechnology, instituto médico con sedes en China y Tailandia: la nena sobre la camilla sonríe con su oso de peluche; el joven exitoso al teléfono; la mujer de ojos rasgados, embarazada, linda, en el consultorio médico. Las fotos dicen “estamos bien”.

Las palabras también: ofrecen, a quienes se presten al llamado “turismo médico”, tratamientos para curar enfermedades graves como ataxia, trastornos del espectro autista, parálisis cerebral, esclerosis múltiple, neuropatía óptica, atrofia muscular espinal, lesión medular espinal, espina bífida, lesión cerebral traumática… la lista es larga. ¿Cómo? Combinan inyecciones de células madre con terapias que van desde la fisioterapia y la acupuntura hasta la estimulación eléctrica.

Ante esta escena surgen posiciones encontradas: las frases por qué no probar y es una estafa resumen el disenso de los expertos. Porque, dejando de lado el repoblamiento de la médula ósea para combatir ciertas patologías de la sangre (el famoso trasplante de médula), los tratamientos con células madre están en fase experimental, o sea, no aprobados.

Algunas definiciones son indispensables. Una célula madre se diferencia de una común, entre otros, por ser una tabula rasa, o sea, por estar “sin escribir”, sin la especialización que le indicaría qué función cumplir en equis tejido. Pero la ciencia increíblemente ha logrado orientarlas, dirigirlas para que se adapten a una especialización: por caso, una célula madre de la piel podría devenir neurona, laboratorio mediante.

Hace un par de décadas se sabe del intenso potencial reparador que podrían ofrecer estas células si (y sólo sí) los científicos allanaran las vías terapéuticas adecuadas y seguras a la hora de usarlas en humanos. A todo este campo de aplicación se le llama “medicina reparativa” o “regenerativa”, en el marco de las “terapias avanzadas”. Las hay de tres tipos: celular, génica e ingeniería de tejidos.

Los desarrollos están en marcha y el futuro es tan lejano como prometedor. Esto luego de algunos traspiés informativos en el minuto cero de las investigaciones con células madre. Vale la pena traer esta historia porque algo de la situación actual -que muy seguido va de la desinformación a la mala praxis- se vincula con ella.