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Rehabilitación y fisioterapia en el medio rural

Los pueblos pasan a tener preferencia para Aspaym

Atender a las personas mayores o con movilidad reducida que viven en pueblos y necesiten servicios de fisioterapia para mejorar su calidad de vida. Y evitar, en la medida de lo posible, que tengan que pasar por el quirófano -por ejemplo, para que les implanten una prótesis en la rodilla que suele ser la más habitual-, o retrasar su llegada a la dependencia.

Estos son dos de los desafíos a los que se enfrenta la Asociación de Parapléjicos y Grandes Minusválidos Físicos (Aspaym) en Castilla y León los próximos años. Retos, frente a los que esta entidad social ya se ha puesto manos a la obra con especial intensidad. Y es que, como cuenta a LA RAZÓN Julio Herrero, el director general, «los pueblos son, hoy en día, nuestra preferencia».

Para ello, cuentan con un proyecto estrella por el que han apostado firmemente. Su nombre, «Fisiomer», que no es otra cosa que llevar la fisioterapia al medio rural. En un primer momento, este servicio llegará a municipios de entre 2.000 y 5.000 habitantes. Y en su primer año ya está implantado, y con una gran acogida, en las localidades palentina y leonesa de Paredes de Nava y Sahagún, respectivamente.

Si bien, y como el propio Herrero reconoce a este periódico, están trabajando también en poder llevarlo a poblaciones más pequeñas donde haya demanda y requieran de esta atención. De hecho, el director general de Aspaym avanza que tienen un proyecto piloto en marcha en Almanza, un municipio leonés de apenas 580 vecinos, donde hace falta este servicio.

«Queremos tejer una buena Red de Atención en todo el medio rural», señala Julio Herrero, mientras adelanta que están en conversaciones con alcaldes de numerosos municipios que han mostrado interés en este servicio, y que la idea que tienen en mente es la de crear cada año entre dos y tres de estos centros de fisioterapia en los pueblos.

Y es que «Fisiomer» es un proyecto que, además de favorecer el bienestar de las personas del medio rural y promover su envejecimiento activo, supone la creación de empleo en estas poblaciones y, por ende, la dinamización de la economía local, además de un ahorro de medicamentos y la reducción de las listas de espera sanitaria.

De hecho, Herrero destaca que pese al poco tiempo que llevan en marcha los centros de Paredes de Nava y Sahagún, en ambos han pasado de uno a dos fisioterapeutas contratados a tiempo completo para poder atender bien a los usuarios debido a la demanda existente. Y en el caso del centro leonés, afirma que están pensando en contratar a una persona más.

En Paredes de Nava han atendido desde agosto a más de 325 personas con casi 1.500 sesiones realizadas, entre terapia manual, electroterapia y mecanoterapia con las que tratan lesiones medulares, ictus, ataxias, esclerosis múltiple, artitris, artrosis o pinzamientos vertebrales.

Desarrollar la nueva sede de Ávila, abrir el Centro de Día de Burgos e impulsar la inserción laboral y el Centro de rehabilitación de daño cerebral adquirido e ictus de la localidad vallisoletana de Simancas, son otros de los objetivos que se han marcado este año en Aspaym.