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Informe Fundación Adecco

El 65% de los jóvenes con discapacidad se siente doblemente discriminado en su acceso al empleo

“A las empresas les cuesta darnos una primera oportunidad, siguen teniendo miedo y prefieren no arriesgarse”; “pesan más la dudas sobre lo que no podremos hacer que los beneficios económicos que recibirán por contratarnos”; “no tener experiencia pero tener un certificado de discapacidad es una mala combinación y te cierra muchas puertas”. Es lo que sienten, y padecen, muchos jóvenes con dispcapacidad que quieren acceder al mercado laboral y no pueden.

La Fundación Adecco ha realizado un informe según el cual factores como la sobreprotección familiar, el menor nivel formativo o los prejuicios empresariales siguen frenando la participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral: un 68% está desempleado, frente al 46% de sus coetáneos.

Además, sólo el 28% de los jóvenes con discapacidad en edad laboral es activo, es decir, el 72% no tiene empleo ni lo busca debido a los citados obstáculos. La tasa de actividad asciende al 37% entre el resto de los jóvenes.

Por esta razón, desde esta Fundación se plantea como reto de este siglo XXI "erradicar los prejuicios que limitan la participación de los jóvenes con discapacidad en el empleo, no sólo por una importantísima cuestión de ética o justicia social, sino porque nuestra economía les necesita para salir adelante". En una sociedad en máximos históricos de envejecimiento, aseguran, hay que promover su contribución al mercado laboral y apostar por la erradicación de todas las etiquetas que siguen limitando su talento. Lo contrario, no sólo refuerza el estigma, sino que perjudica a la economía en su conjunto.

Pero además, el 81%de los encuestados reclama más apoyos para que los jóvenes con discapacidad puedan acceder a un primer empleo: más orientación laboral, asesoramiento e incentivos para las empresas o una mayor formación en discapacidad a la sociedad.

Y es que “el primer paso para terminar con la discriminación es normalizar la discapacidad en el seno de la sociedad y de las empresas, ofreciendo una versión renovada de la misma y demostrando que el talento y las competencias no se anulan por un grado de discapacidad, sino que muy al contrario, pueden verse reforzados por la motivación, el afán de superación o la orientación a resultados". apuntan desde la Fundación.

"Tenemos que dejar de valorarles como colectivos o minorías y empezar a verles como personas individuales. Cada persona es distinta y generalizar y etiquetar supone una discriminación inadmisible”, concluyen.