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"La vida es un regalo", el legado de María de Villota

Las lecciones de vida de María y Gema

Disciplina, constancia, determinación, espíritu de equipo y optimismo. El legado de María de Villota llegó  hasta el Hospital Nacional de Parapléjicos de manos de su padre, Emilio de Villota, que participó en la conferencia ‘Lecciones de vida’. La piloto de automovilismo falleció en octubre del año 2013, pero hasta ese momento, y desde que sufrió el accidente, dejó reflexiones recogidas muchas de ellas en el libro ‘La vida es un regalo’.

Sus allegados no han querido que sus mensajes caigan en el olvido y por ello recorren el mundo con charlas como la que les trajo hasta el Hospital Nacional de Parapléjicos.
El público que se congregó en el salón de actos pudo no solo acercarse a la forma con la que María de Villota se enfrentó a las dificultades a raíz de su accidente sino también a algunos de sus proyectos.

«Queremos dar continuidad a lo que ella inició y que fue la colaboración con niños con enfermedad neuromuscular mitocondrial». Son los deberes que dejó a sus familiares y amigos, seguir transmitiendo todos sus valores más allá de la ayuda a la Fundación Ana Carolina. «Son válidos para todo el mundo, pero especialmente para gente como la que está aquí hoy». Su círculo más cercano está también recogiendo alimentos en las carreras populares para distribuirlos en zonas desfavorecidas.

También participó Gema Hassen-Bey, conocida como la niña del hospital puesto que cuando abrió sus puertas era la única chica ingresada. Desde entonces han sido muchas las vivencias en el centro y fuera de él.  Confesó que le hubiera gustado conocer a María con la que tiene muchos puntos en común y trasladó a los pacientes el reto del Kilimanjaro.

Tiene cinco juegos paralímpicos a la espalda y  lució una espada que levanta siempre como símbolo de los valores del deporte. Su sueño surgió en una cama de hospital y «nada es imposible» aunque la meta esté en la cima más grande del mundo. Gema ganó la primera medalla de esgrima de España en los Juegos de Barcelona 92.

El deporte llena su vida y ahora lo compagina con la comunicación y la solidaridad. En este momento, como explicó, está entrenando duro para convertirse en la primera mujer en subir el Kilimanjaro, un proyecto que requiere de grandes dosis de motivación. «Todo se puede conseguir. Aparte también dejará un legado importante de tecnología porque habrá que diseñar una silla que permita desenvolvernos en selva, montaña y nieve, un pantalón para protegernos del frío y realizar una investigación médica». Un proyecto deportivo que también tiene su cara solidaria con la asociación Bey pro-Action que «dejará también un legado».

Gema regresa cada vez que puede al Hospital Nacional de Parapléjicos. Vuelve, como dice, a un rincón que ya forma parte de ella. Los asistentes al evento escucharon por tanto una historia de superación que nació allí dentro a raíz del accidente de tráfico que sufrió cuando era pequeña. Ha pasado momentos difíciles, «pero que te ayudan a crecer si los gestionas bien».

Así, animó a la sociedad a que se una a este reto que tiene entre manos. «Todo el mundo tiene cabida en el proyecto, animo a la gente a que siempre luche por sus sueños por imposibles que puedan parecer». Palabras con las que coincidió Emilio de Villota.