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Candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid

Antonio Carmona se sube a una silla de ruedas por un Madrid más accesible

Antonio Carmona probablemente se ha levantado este miércoles con agujetas agudas en los brazos. Puede que también con las piernas un poco entumecidas. Pero los dolores del candidato socialista a la Alcaldía de Madrid serán pasajeros. Su atadura a una silla de ruedas duró ayer apenas una hora, lo que tardó en bajar y -lo peor- subir del vestíbulo del Centro Cultural de la Villa, en Colón, cruzar Castellana y llegar con la lengua fuera al inicio de la calle Génova impulsándose sólo con las manos.

De esta forma tan gráfica el aspirante a regidor quiso ejemplificar su compromiso electoral con las personas con discapacidad física que viven en la capital. Si llega al Palacio de Cibeles el próximo mes de mayo asegura que firmará «un protocolo para hacer que la ciudad sea más accesible», con medidas concretas como la eliminación de barreras arquitectónicas, el incremento de las plazas de aparcamiento para personas de movilidad reducida y la promoción de viviendas adaptadas, además de bonificaciones fiscales.

«Parece fácil al principio, pero ya verás en la curva». Quien infundía así 'ánimos' al usuario ocasional de silla de ruedas era Miguel Ángel Oca, de la asociación Aspaym, que junto con Mayte Gallego, de Cermi, acompañó a Carmona en su minipaseo a cuatro ruedas sin motor por la capital. El alcaldable resoplaba mientras afrontaba el presunto tramo de rampa sencillo para subir desde el Centro Cultural de la Villa, encajado bajo la fuente de Colón, hasta el nivel de calle.

En los momentos iniciales, al candidato socialista se le escurría la voluntad por los poros: «No me toques, que puedo solo». Después, llegó la fase de constatación de la realidad: «Ahora entiendo por qué me han dejado unos guantes». Al final, la resignación: «No puedo ya con los brazos...». Y, sin rechistar, se dejó empujar el resto de la empinada cuesta arriba para no perder las extremidades superiores en el intento.

Siguiente obstáculo, las baldosas con protuberancias instaladas en las aceras de la Castellana para que las personas invidentes sepan que está próxima la calzada. «Tienen tanto grosor que con las sillas de ruedas hay que hacer un sobreesfuerzo», comentaba un Carmona ya en plan entendido a los periodistas que caminaban a su lado mientras él seguía sin tocar el suelo con los pies.

El cabeza de cartel socialista para las próximas elecciones municipales «invitaría» a todos los políticos a que, como ha hecho él, se metan en la piel de las personas con movilidad reducida: «He sufrido los bordillos de las aceras, las rampas prominentes... Hay que tener la experiencia para saber lo que sienten».

Carmona desgranó algunos obstáculos que a diario sufren quienes están encadenados sin elección a una silla de ruedas, como los accesos a los hospitales Gregorio Marañón y 12 de Octubre, los escalones para entrar en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid o el Panteón de los Hombres Ilustres, el ascensor del Metro de Moncloa que deja de funcionar a las 11 de la noche... «Lo que yo he pasado durante una hora ellos lo pasan todos los días», concluyó antes de volverse a apoyar en sus pies para continuar con su apretada agenda de precampaña.