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"Tenemos que intensificar los esfuerzos en vacunación", dice el ministro afgano de Sanidad

Primer caso de polio en Kabul desde 2001

Una niña afgana ha sido diagnosticada con polio en Kabul y es el primer caso registrado en la capital de Afganistán desde 2001. Un hecho que ha disparado las alarmas y ha llevado al Ministerio de Sanidad a lanzar una campaña de vacunación en la ciudad para que los niños estén protegidos contra la enfermedad.

Afganistán, Pakistán y Nigeria son los únicos países del mundo donde aún es endémica la polio. En estos tres países islámicos, los extremistas han obstruido la labor de los sanitarios en las campañas de prevención.

Desde que el gobierno afgano cambió su política permitiendo la vacunación en los últimos años, se ha experimentado un declive de los casos en Afganistán. Hubo 80 casos en 2011, 37 en 2012 y 14 en 2013.

En Kabul no se había registrado ningún caso desde 2001. La aparición de una afectada ahora, de tres años, es motivo de preocupación para el organismo oficial de Sanidad. Fue descubierto en una comunidad muy pobre de Kuchis, habitada por pastores nómadas.

Como respuesta, los sanitarios han visitado a todas las familias de la comunidad y no han detectado nuevos casos. Aun así, han vacunado durante tres días a todos los bebés para evitar un posible brote. No disponen de agua ni electricidad. Algunos de ellos, de hecho, viven en tiendas de campaña, a pesar del duro invierno de Kabul. Los

Transmisión transfronteriza

La niña que contrajo la enfermedad, Sakina (de tres años), fue diagnosticada tras sufrir una parálisis. Su padre es un taxista que a menudo tiene que ir a la zona de la frontera con Pakistán, donde ha tenido que ser trasladada para recibir tratamiento. Según su tío, Mohammed Azim, la única queja de Shakina es que no puede estar con otros niños jugando.

La cepa de la polio en los dos países (Pakistán y Afganistán) es idéntica. Con alrededor de 1,5 millones de niños que cruzan la frontera cada año, la transmisión resulta inevitable.

De hecho, casi todos los casos de Afganistán del año pasado se dieron en las regiones cercanas a la frontera con Pakistán. Por eso, los sanitarios se distribuyen en las zonas fronterizas, con el objetivo de controlar a todos los niños que cruzan la frontera, para vacunar a aquellos que están en situación de riesgo. El reto de esta labor es que muchos de ellos, para evitar las aduanas oficiales, pasan al otro país por las montañas y los desiertos que bordean la frontera.

Esfuerzos socavados

Los talibanes en Afganistán siguen siendo un movimiento nacionalista que han sido persuadidos con los valores de la medicina moderna. Sin embargo, los talibanes paquistaníes son un grupo ideológico más extremista y poco dispuesto a escuchar argumentos científicos y médicos.

Además de matar sanitarios que trabajan en la vacunación para la prevención de la polio, están difundiendo la idea de que estas campañas son una política de encubrimiento de la esterilización.

Su oposición, sumada a la inseguridad de algunas áreas de Afganistán, están impidiendo erradicar definitivamente la poliomelitis en el mundo. Como señala el ministro de Sanidad afgano, Soroya Dalil, la continua oposición de los talibanes paquistaníes suponen una amenaza que "debilita los esfuerzos" por erradicar esta enfermedad en Afganistán.

Aun así, las campañas de vacunación continúan, con el objetivo de que el caso de Shakina sea aislado y no haya un nuevo brote. "El caso de Shakina nos recuerda que la lucha contra la poliomelitis aún no ha terminado y que tenemos que intensificar nuestros esfuerzos para que todos los niños, sin importar dónde se encuentren, reciban la vacuna contra la polio".