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Una caída le causó una lesión en las cervicales

El milagro de Impey: de salvar una paraplejia a maillot amarillo en el Tour

Daryl Impey se ha convertido en el gran protagonista de esta primera semana del Tour de Francia. Tras la etapa de Montpellier, se enfundaba el maillot amarillo de líder, un hito histórico al ser el primer corredor africano en lograrlo. El pasado sábado, en la primera etapa de montaña en los Pirineos (Castres-Ax 3 Domains), el ciclista del Orica vistió por segunda jornada consecutiva la preciada prenda tras mantenerlo el viernes en la meta de Albi.

Y no es el primer gran éxito del deportista de Johannesburgo. Al margen de varias etapas en la Vuelta al País Vasco, la Vuelta a Baviera, la Vuelta a Turquía o los campeonatos sudafricanos contrarreloj, la mayor victoria de Impey data del año 2009, precisamente en Turquía. En la última etapa de esta ronda, el corredor por entonces del Barloworld sufrió una espectacular caída en el sprint como consecuencia de una maniobra poco deportiva de Theo Bos. El sudafricano, con el maillot empapado en sangre y un collarín, accedió al podio para recibir la distinción como ganador final de la prueba.

Hasta ahí todo puede parecer normal, ya que la caída fue tremendamente aparatosa y espectacular, algo lógico en cualquier volata. Lo peligroso pudo llegar después, cuando en los exámenes médicos se descubrió que tenía un problema importante en las cervicales y que incluso podía tener fracturada la tercera vértebra, lo que podía dejarle en silla de ruedas. Tras continuar con más pruebas se dio el diagnóstico final, una 'simple' fisura. El gran susto inicial dio paso a un considerable alivio y a una intensa recuperación.

Cuatro años después, y tras su fugaz paso por RadioShack, MTN Qhubeka y NetApp, se ha dado a conocer al gran público de la mejor manera posible, con una victoria en la gran ronda por etapas. Un triunfo que vino con un pan debajo del brazo, uno de los mejores 'regalos' que cualquier corredor puede recibir, el maillot amarillo. Aunque sólo sea por dos días (veremos si alguno más), el sudafricano se ha situado en el olimpo del ciclismo mundial. "Se trata de un momento muy especial, no puedo sentirme más orgulloso de lo que he logrado", comentaba nada más bajarse del podio en Montpellier.

Ahora, lo que espera el corredor del Orica es que su trascendencia mediática de estos días y la de Chris Froome, de origen keniata y máximo favorito a la victoria final en la presente edición del Tour, sirva para promocionar su deporte en el continente africano. "Esperemos que sirva de inspiración y para que se apueste por el talento de allí. Deseo que el ciclismo ocupe un lugar más importante para los aficionados, o que se acerque algo más al rugby". De esta manera cumpliría con el deseo y la afición al ciclismo de su padre, quien fue ciclista amateur en la época del Apartheid, lo que le impidió desarrollar su talento más allá de sus fronteras.