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La planta española de la multinacional farmacéutica cumple cincuenta años

Lilly España, la innovación como auténtico motor

La historia de la multinacional farmacéutica Lilly en España se ajusta como un guante a la moraleja de los buenos cuentos. Esos en los que el pequeño gana al gigante y el esfuerzo callado y sostenido en el tiempo tiene al final su recompensa. Hace 50 años la compañía se fijó en nuestro país y apostó por plantar su primera semilla en Madrid. Hoy ese germen ha crecido hasta convertirse en una de las escasas instalaciones farmacéuticas en España, con capacidad para desarrollar todo el proceso que requiere un fármaco, desde que se descubre una nueva molécula hasta que llega en forma de medicamento a la oficina de farmacia.

La planta de Lilly en Alcobendas, a las afueras de Madrid, reúne en un complejo de 10 hectáreas con centros de investigación básica, clínica, fabricación de medicamentos y comercialización del producto. Hoy factura más de 2.200 millones de euros al año y emplea a más de 1.200 personas, la gran mayoría profesionales cualificados y universitarios con una alta presencia de mujeres.

Para llegar hasta aquí, la planta española tuvo que demostrar que la apuesta de la compañía estadounidense por Madrid merecía la pena. Y lo consiguieron gracias al valor de los profesionales especializados en química orgánica, una disciplina en la que España siempre había destacado. Poco a poco fueron ganando terreno. Tanto que la compañía decidió trasladar a nuestro país la producción que tenía en el Reino Unido, cerca de Windsor. El pequeño ganó al gigante.

Más empleo e inversión

Hoy Lilly España sigue creciendo. Recientemente, la compañía ha anunciado que la planta asumirá la actividad de empaquetado de la fábrica de Giessen (Alemania). Eso significa mantenimiento del empleo y más inversión en una época en las que abundan las malas noticias para la economía española. «Somos un modelo de éxito en España y sin embargo la falta de reconocimiento es notoria», no duda en afirmar Javier Ellena, presidente de Lilly España.

«Facturamos más de 2.200 millones de euros al año, de los cuales 1.800 son exportaciones. Fabricamos más que algunas empresas de coches y lo hacemos en un sector de innovación, creando puestos de trabajo. Ypese a estar haciendo las cosas bien, no supone una ventaja tangible».

En la queja de Ellena pesan las continuas medidas de ajuste que los sucesivos equipos del Ministerio de Sanidad han realizado para reducir el precio de los medicamentos y favorecer el desarrollo de fármacos genéricos. «No pedimos excepciones ni privilegios frente a otras empresas , pero sí el reconocimiento de una actividad que es estratégica y ofrece un valor añadido. Más aún cuando muchos países emergentes están ejerciendo una presión enorme para atraer inversiones y con los que tenemos que competir», justifica.

Fármacos «superventas»

La innovación es el motor de la compañía. Del I+D de la compañía han salido algunos de los fármacos superventas de los últimos veinte años. Fármacos que resolvieron trastornos no cubiertos hasta entonces, como el famoso «Prozac», contra la depresión y otros avances para el tratamiento de la diabetes, la disfunción eréctil, la esquizofrenia, el cáncer o la osteoporosis. En Madrid uno de los primeros medicamentosque se fabricaron fue una cefalosporina, un antibiótico para el tratamiento de infecciones bacterianas graves.

En la actualidad, los investigadores de los distintos centros de Lilly participan en el desarrollo de casi setenta moléculas que se encuentran en fase de investigación clínica, de las cuales trece ya han llegado a la fase previa a la comercialización. En España el esfuerzo investigador se cuantifica en 39,4 millones de euros.

Un gran centro de I+D

Las instalaciones de I+D de Alcobendas son hoy las más importantes de España dedicadas a Química médica. El Centro de Investigación tiene a un centenar de científicos buscando la molécula «perfecta», esa que permitirá el desarrollo de medicamentos con menos efectos secundarios y eficacia duradera. «En un lenguaje sencillo, podríamos decir que nuestra labor consiste en probar numerosas «llaves» hasta conseguir el mejor encaje en la cerradura», explica Jesús Ezquerra, director del Centro de I+D de Lilly España. «Cuando tenemos una molécula prometedora, que es muy potente, también buscamos fórmulas para mejorar su toxicidad, su capacidad para absorberse y eliminarse en el organismo».

En Alcobendas se investiga y sobre todo se fabrica. Se trabaja cinco días a la semana sin pausa a un ritmo de 24 horas de trabajo continuado. De sus instalaciones salen cada año 625 millones de comprimidos y 10.000 blister a la hora. Todo gestionado en unas condiciones de robotización y esterilidad que envidiarían muchos quirófanos. Y desde Alcobendas parten a 113 países:25 países latinoamericanos, 42, europeos, 29 asiáticos, 15 africanos y hasta Japón, uno de los países más exigentes.