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Bruno Merlo busca hospitales para impartir cursos a lesionados medulares

Taller de independencia" para lesionados medulares

Taller para lesionados. Bruno Merlo, un joven con una grave lesión medular, transmite sus pequeños "trucos" del día a día a otros discapacitados para que la silla de ruedas no sea un impedimento para viajar, cocinar, bañarse o vivir solo.

"La silla de ruedas es sólo un medio de transporte, nada más". Esa es la idea que ha llevado a Bruno Merlo, con una lesión medular de nivel C6, a crear unos talleres para ayudar a los discapacitados a encarar su día a día de la forma más independiente posible. "El gran trauma no es que te quedes sin poder usar las piernas, es que comienzas a depender de otros", asegura este madrileño afincado en Valencia hace apenas tres semanas.

Tras doce años en una silla de ruedas, Merlo no ha dejado en ningún momento de trabajar duro para derribar esas barreras. "Un día, al terminar de hablar con un compañero, vi que se iba con su coche y pensé: 'yo también quiero hacerlo, quiero coger un coche e irme'", explica a Levante-EMV el joven. Pero no sólo quería hacerlo él, sino que sintió que debía compartirlo con el resto de personas en su misma situación. 

Así nació ahora hace dos años en Galicia el "Taller de independencia", un lugar donde los alumnos aprenden a moverse por sí mismos tanto en la calle como en espacios cerrados, siempre dentro de sus particulares limitaciones. Cambiaron las empinadas y mojadas calles gallegas por la soleada Valencia, donde ya ha presentado su proyecto a la espera de que algún hospital o centro de rehabilitación se decida a incorporar estas enseñanzas en sus unidades de lesionados medulares. "En el hospital no te enseñan nada, no te enseñan a bajar bordillos, a vestirte, ir al supermercado. Eso lo hace la vida, la calle", indica.

"Al ver que su lesión era tan grave y que ahora es prácticamente autónomo, la gente se anima. Le dijeron que no podría ni mover los brazos y en Galicia subía él solo todas las cuestas", apostilla Ania, compañera laboral y pareja de Bruno.

Ella, nutricionista, colabora en los talleres con la parte más teórica, donde explican los cambios fisiológicos que el cuerpo va a sufrir tras el accidente. Bruno, junto con un fisioterapeuta, aporta la experiencia, que ha transmitido ya a más de 35 alumnos, y que le llaman para contarle sus pequeños pero a la vez grandes logros cotidianos.