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"Nuestro trabajo no es recaudar"

Los farmacéuticos, contra el euro por receta

La cuesta de enero será más dura este año en Madrid. A partir del 1 de enero de 2013 la capital, como Cataluña, cobrará un euro por receta. El anuncio ha llegado a las farmacias de la ciudad, donde la mayoría de farmacéuticos y clientes coinciden en una misma idea: “No pueden exigir más esfuerzos”.

La medida que, según explicó el presidente de la Comunidad, Ignacio González, tiene carácter disuasorio y “no recaudatorio”, deja a los farmacéuticos en una posición “comprometida” de cara a sus clientes. “Nuestro trabajo no es recaudar, no somos los cobradores del frac”, se queja Carlos, propietario de una farmacia en el madrileño barrio de La Latina.

Lucía tiene una farmacia desde hace casi diez años en Villaverde. “Este es un barrio obrero donde el paro está a la orden del día. Yo me conozco a prácticamente todos mis clientes, estoy al corriente de sus historias y muchos lo están pasando mal. ¿Con qué cara les pido el dinero?”, se pregunta.

Los jubilados también pagarán

Entre los que tendrán que pagar por receta no están los discapacitados ni las personas perceptoras de rentas de integración social. Tampoco los parados que han perdido el derecho a percibir subsidio por desempleo ni las personas que necesiten un tratamiento por accidente de trabajo tendrán que abonar el euro. Pero sí los jubilados. “Y terminarán por bajarnos las pensiones”, se queja Emilio, un jubilado que no cobra ni 600 euros.

Detrás de él espera turno un matrimonio que interrumpe la conversación. “Con nuestras pensiones están viviendo hijos y nietos ahora mismo. No podemos hacer más esfuerzos”, explica Arturo. Su mujer, apuntilla: “Ahora que podríamos estar tranquilos, sin apuros, es cuando peor lo estamos pasando”.

Insumisión como respuesta

En Cataluña, desde que el 23 de junio entrara la medida en vigor, se han registrado varios casos de insumisión. Una opción que la Generalitat penaliza con una sanción de un 20% sobre el importe no satisfecho.

“¿No pagar? Claro que me lo planteo”, reconoce Delia. “Mi marido y yo estamos en el paro, tenemos dos hijos de cuatro y doce años, estamos cobrando el paro pero si hay que ahorrar tengo claro que lo voy a hacer de aquí y no de comida o ropa para los niños”.

Otros, como Luis, un fontanero autónomo y padre de tres hijos, no contempla saltarse las normas. “Yo no valgo para eso”, reconoce, aunque admite que la medida “sería más justa si mirasen la renta”.