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Recorrerán un tramo de 50 kilómetros, tres etapas del camino Norte

Cinco peregrinos en silla de ruedas inician hoy el Camino de Santiago

Cinco peregrinos en silla de ruedas, pacientes y expacientes del Hospital Nacional de Parapléjicos, partieron ayer desde Toledo para iniciar hoy un tramo de 50 kilómetros del Camino de Santiago con el objetivo de demostrar a las personas con paraplejia que «se puede hacer».

Recorrerán tres etapas del camino Norte hasta llegar a la compostelana plaza del Obradoiro el jueves, e irán acompañados tanto por voluntarios, que les asistirán en los tramos más inaccesibles, como por el jefe del servicio de rehabilitación del Hospital, Ventura Leblic.

Con el autobús en marcha, minutos antes de partir, el consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, ha entregado a toda la comitiva de aventureros una camiseta, una mochila y, lo más importante, unos guantes para que estos peregrinos se protejan de las ampollas que, en su caso, les aparecerán en las manos por empujar sus sillas de ruedas. Echániz ha mostrado su admiración por la actitud ante la vida de estas cinco personas, pues «significa esfuerzo, convivencia y ganas de integrarse y de vivir», al tiempo que ha subrayado el «mérito extraordinario» de los voluntarios que les acompañan.

El jefe del servicio de rehabilitación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, Ventura Leblic, ha explicado que esta es la segunda edición de la iniciativa y que el objetivo es «eliminar las barreras que se les levantan cuando tienen un accidente o enfermedad». «Es un ejercicio de normalización e integración», ha continuado Ventura Leblic, quien ha señalado que una de las principales motivaciones de estos peregrinos es demostrar que «no hay barreras» y servir de ejemplo para que otros pacientes se den cuentan de que «se puede hacer».

Esta es la actitud de Teresa Sánchez, la única mujer en silla de ruedas de esta expedición, que afronta el camino como «un reto personal», sabiendo que «hay limitaciones» pero «con ganas de vivir la experiencia». Otro de los peregrinos en silla, Paco Ramírez, ha reconocido que su motivación está muy relacionado con el deporte y ha asegurado que no ha realizado ningún ejercicio de preparación especial para enfrentarse a los 50 kilómetros. S

in embargo, una de las voluntarias, María del Carmen Ramírez, ha explicado que ella sí que ha hecho algún ejercicio antes de emprender el camino y vivir este «esfuerzo conjunto» que «sirve para que caiga el decorado» que la sociedad se ha acostumbrado a ver y romper estereotipos.

El recorrido está previsto que comience en Sarria y, pasando por Palas del Rey, termine en Melide, a 50 kilómetros de Santiago de Compostela. Desde Melide, cogerán un autobús hasta Monte do Gozo, para recorrer los cinco últimos kilómetros que les separan de la Catedral de Santiago.

Diego Mula, expaciente del Hospital, ya hizo el Camino de Santiago el año pasado y ahora quiere repetir la aventura porque «se conoce a gente nueva y entrañable que te marca para siempre», -ha contado- y quiere revivir la «sensación alucinante» que experimentó el año pasado. El único consejo de Diego para los nuevos, como David Briones -que se lanza este año a la aventura por primera vez-, es que se pongan unos guantes y disfruten del paisaje, de los peregrinos y de la convivencia. Juan Resina completa el grupo de los cinco peregrinos en silla de ruedas.