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Muniya estuvo 232 días en hospitales tras caer a un barranco por una obra sin señalizar

Diez años en clínicas y juzgados

La pesadilla de hospitales y juzgados va camino de los diez años y pasarán varios más hasta que haya una resolución en firme, pero los familiares no tiran la toalla y aún confían en que los tribunales de justicia condenen a los culpables de que Muniya Aruna-Pahlajrai Rajani pase el resto de su vida postrada en una cama o en una silla de ruedas.

"Hemos puesto una denuncia contra la constructora y contra la empresa Puerto Rico SA, pero hasta hoy no hay responsables de su accidente ni ella ha recibido un céntimo", explica su tutor, Vijaykumar Rajani, comerciante hindú que reside desde hace 35 años en el municipio de Mogán.

La vida de Muniya dio un giro radical el 15 de julio de 2003, cuando paseaba por la prolongación de la avenida de Las Palmeras, en Puerto Rico. "Al atravesar un puente sobre el barranco, de una altura de diez metros, tropezó debido al mal estado de la acera por las obras que se estaban realizando, cayó al vacío e impactó de forma brusca contra el suelo", señala la denuncia inicial.

Malherida, fue rescatada y trasladada en helicóptero hasta el Hospital Doctor Negrín, donde fue operada. Luego quedó ingresada en el Materno Insular. En total, 232 días de tratamiento médico. Las secuelas permanentes, producto de la caída, son una paraplejia D6-D10, material de osteosíntesis en columna dorso lumbar y perjuicio estético por cicatriz en región lumbosacra.

Por tanto, requiere supervisión y cuidado de una tercera persona, además de las modificaciones en su vivienda por la pérdida de movilidad, señala el informe médico, informa "La Provincia" de Las Palmas.

Responsables

El lugar de la caída se encontraba ubicado dentro de la Urbanización del Valle de Puerto Rico, cuyas obras se estaban ejecutando en aquel momento. Sin embargo, la zona fue abierta al tránsito de personas y vehículos desde fechas anteriores y sin tomar las medidas de seguridad. Según la familia, ni siquiera había carteles que anunciaran el peligro, sólo una red de plástico naranja sustentada al suelo por unas varillas metálicas.

La paraplejia de Muniya le ha causado otros trastornos, por lo que ha tenido que ser hospitalizada de nuevo por problemas respiratorios y estomacales. Un calvario para ella y sus familiares, a lo que se suma la lentitud de la justicia y actuaciones de los denunciados para eludir sus responsabilidades, apunta su tutor.

Los responsables de las empresas constructora y promotora declararon como imputados, pero el proceso se ha enmarañado tras una serie de recursos, autos de sobreseimiento sobre algunos imputados y apelaciones. Mientras, Muniya permanece inmóvil.