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Zona adaptada para el baño de personas con movilidad reducida y discapacitados visuales y psíquicos

Aguadulce, la playa sin barreras

Son las 11 de la mañana cuando Juanjo Sánchez acude a darse su baño diario en el mar. Hace unos años sufrió un grave accidente que le dejó tetrapléjico, pero ello no es óbice para que de lunes a viernes, acuda acompañado de Paqui, su cuidadora, a zambullirse y disfrutar de un refrescante baño.

Son ya cuatro los veranos que Juanjo acude a la zona de playa adaptada para personas con movilidad reducida y discapacitados visuales que el Ayuntamiento de Roquetas de Mar tiene habilitada en la playa de Aguadulce, junto al espigón colindante con el Puerto Deportivo. «Me gusta mucho bañarme en el mar, no solo por mitigar el calor sino por los efectos terapéuticos que tienen estos baños», señala el propio Juanjo al salir del agua camino de la zona de sombra.

Para introducirse en el mar ha necesitado la ayuda de uno de los tres miembros de Protección Civil a cargo de esta zona adaptada, que ha arrastrado hasta la orilla e introducido en el mar, una de las ocho sillas anfibias con las que cuenta el puesto y que ha sostenido el cuerpo del bañista en el agua.

Antes de que acondicionaran esta playa, Juanjo iba a Villa África, en el otro extremo de Aguadulce, «pero desde que hace cuatro años habilitaron esta zona no ha dejado de venir un día», cuenta su cuidadora.

A ese primer baño, seguirán otros más durante las dos horas y media que Juanjo permanecerá en la playa, conviviendo con otras personas discapacitadas, como Francisco Ramón otro de los asiduos a esta zona de la playa, al que diariamente acompaña su padre Ramón Jiménez. Aquejado de parálisis cerebral, a Paco, como todos le llaman, le gusta disfrutar como pocos del agua del mar, «haga sol o esté nublado, venimos todos los días», señala su padre, quien añade, «en casa tenemos piscina, pero no vamos, pues a Paco lo que le gusta es la playa».

Son dos ejemplos pero no los únicos, cada día al menos una docena de personas con movilidad reducida o discapacidad acuden a la zona adaptada para pasar unas horas de playa, aunque son los martes y jueves cuando la concentración es mayor. Son los dos días que la Oficina del Voluntariado del Ayuntamiento roquetero, que dirige la edil Mari Ángeles Alcoba, ha elegido para facilitar el baño y el ocio en la playa a aquellas personas discapacitadas que no pueden acudir por sus propios medios.

Se trata de un servicio integral que prestan dos voluntarios Fernando Gallardo y Gabriel Canilla, cada uno de ellos se encarga de un grupo de nueve personas, entre ellos cuatro en silla de ruedas. Los recogen en un vehículo municipal en sus domicilios a donde los devuelven tras el baño.

Por operatividad, el servicio cuenta con dos turnos, cada uno de ellos con una estancia en la playa de unas dos horas, en las que los usuarios realizan una serie de actividades, que para aquellos que pueden realizarla, incluye ejercicios gimnásticos, informa "El Ideal".

Junto a los voluntarios municipales, para la realización del servicio se cuenta con la inestimable colaboración de Protección Civil, que en esos días refuerza el equipo humano asignado a esta zona adaptada, con tres nuevos miembros. Según Gallardo, «son días de una intensa actividad, donde llegan a juntarse más de medio centenar de personas, pero para nosotros es una gran satisfacción el hecho de ver como todos disfrutan de su jornada en la playa».

La demanda de este servicio es amplia, existiendo lista de espera

«El principal problema es que el vehículo de que disponemos para realizar los traslados sólo tiene espacio para cuatro sillas de ruedas, aunque nos estamos planteando de cara ya al próximo verano aumentar el número de días del servicio», señala Mari Ángeles Alcoba

Además de este servicio del Voluntariado, el resto de los días otros colectivos del municipio como la Residencia Vivaldi o Centro de Día El Parador, hacen lo propio con sus usuarios, lo que unido a los baños libres particulares hacen de la zona adaptada de la playa de Aguadulce todo un referente en cuanto a accesibilidad, que ha traspasado incluso las fronteras provinciales. Las residencias 'Miguel Ángel Carmona' y 'Beato Medina de Olmo', ambas de Guadix, se han convertido en asiduas visitantes de esta playa de sin barreras.

También particulares como Juan José, un parapléjico que se deshace de elogios hacia esta zona de baño, «de la que bien podrían tomar ejemplo otros municipios costeros andaluces», comenta tras explicar la experiencia vivida en la playa adaptada de Almuñécar «donde los encargados no se responsabilizan, como ocurre aquí, del acceso del usuario al agua sino que debe ser un familiar el que traslade la silla anfibia sin atender a si ese familiar está en condiciones de poder hacerlo».