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Organizado por la Federación Cántabra de Surf

Surf para lesionados medulares

Una mala zambullida en el mar fue la causante de que el Vallisoletano Ángel Luis Curiel quedara tetrapléjico por una lesión medular en 2012. Sin embargo, no cogió miedo al agua. Todo lo contrario. De estar en silla de ruedas y sólo mover los ojos y la boca, con rehabilitación y deporte, consiguió estar de nuevo en pie.

«Antes del accidente siempre quise haber probado el surf, pero no llegué a hacerlo. Hace un año y medio estaba en la playa y me animé», explica Curiel. Le gustó tanto que se convirtió en la primera persona federada en Cantabria con diversidad funcional. Ahora, su objetivo es que más personas en una situación similar a la suya tengan la oportunidad de practicar el deporte acuático. Para ello, ha sido uno de los organizadores del primer curso de surf adaptado de Cantabria.

La idea surgió dentro de la Federación Cántabra de Surf junto a la asociación nacional Capacesde, que busca apoyar a las personas con diversidades físicas, orgánicas y sensoriales. Asimismo, en el curso adaptado que se celebró a principios de este mes, también participó el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar con instalaciones, material y otros aspectos. Se trata de la primera propuesta de estas características dentro de la región que se dirige a cualquier persona que tenga una discapacidad física, sensorial u orgánica.

En total se inscribieron en las jornadas siete participantes con paraplejia o tetraplejia y una persona ciega. Además de Cantabria, procedían de otros lugares como Madrid, Navarra y Andalucía. Prácticamente, todas ellos era la primera vez que hacían surf, a excepción de uno que ya había realizado un curso previamente. El éxito de la experiencia fue tal, que de los ocho inscritos en el curso han decidido federarse cinco, cuatro de ellos en esta región. «Eso implica que quieren continuar practicando la actividad de aquí en adelante», explica Curiel.

El surf es un deporte en el que se trabaja toda la musculatura, es por eso que desde la organización de la actividad destacan lo beneficioso que resulta para, por ejemplo, personas con paraplejia o tetraplejia. Entre otras cuestiones, ayuda a obtener una mayor estabilidad y control sobre el propio cuerpo. «Gracias al deporte yo he conseguido ponerme de pie», recuerda Curiel. Aunque va unido, además de la mejora física, el surf también repercute en la mente de las personas, de hecho más de uno de los participantes en el curso reconoció haberse sentido «libre» al estar sobre la tabla.

Debido a las inscripciones que se produjeron después de la actividad en la Federación Cántabra de Surf, sus responsables han decidido que durante el próximo campeonato regional habrá, por primera vez, una muestra de modalidad adaptada. Dicho evento tendrá lugar durante el próximo fin de semana, del 2 al 3 de junio, en Somo y participará el campeón del mundo de invidentes, el vasco Aitor Francesena, además de otros deportistas federados de comunidades autónomas como Asturias y País Vasco.

Jornadas adaptadas

El curso tuvo lugar en las instalaciones del Centro de Surf de Somo. Aunque se ofertaban un total de 20 plazas, no se llegaron a cubrir. «Llamó más gente interesada, pero eran de fuera de Cantabria y tenían problemas para el traslado», explica Curiel. Las jornadas, que acontecieron en el primer fin de semana de mayo, estuvieron formadas por una primera clase teórica en la que se enseñó a los inscritos materia básica sobre las reglas de los deportes de agua e información sobre seguridad en la práctica de deportes de mar, como el surf y el SUP adaptado.

Del mismo modo, se trataron otras cuestiones como las categorías y formas de clasificación según las diferentes discapacidades físicas a la vez que se facilitaron nociones básicas sobre el mar y su funcionamiento (las corrientes, fuerza, olas y otros conceptos del estilo). Esa misma tarde realizaron una primera toma de contacto con el material deportivo que utilizarían durante la mañana siguiente.

La parte práctica, que se trasladó del Centro de Surf a a la playa y al mar, consistió en un calentamiento específico para las diferentes discapacidades, colocación en la tabla en la arena, levantamiento y posición durante la ola. A partir de ahí, se puso en práctica todo lo aprendido en el mar. Los ejercicio prácticos y las lecciones teóricas estuvieron adaptadas a las diferentes discapacidades de los participantes y a sus conocimientos técnicos anteriores.

«El objetivo de cursos como este es intentar que las personas con diversidad funcional sean todo lo independientes que puedan dentro del agua», recalca Curiel. Inicialmente necesitan a una persona de apoyo, para lo cual se requirió de la colaboración de 23 voluntarios expertos en surf. Por ejemplo, en el caso de un invidente debe ser apoyado por un compañero que le indique la ola que debe tomar, para lo que necesita conocer el tiempo y las dimensiones de la misma. En el caso de las personas con tetraplejia requieren de un acompañante que les impulse. Sin embargo, personas que hayan sufrido una amputación «en teoría pueden ir si ningún tipo de acompañante», explica Curiel.

El dinero que se recaudó con las inscripciones se donó íntegramente a la asociación colaboradora de la actividad Capacesde, que lo destinará a la organización de más actividades dirigidas a la inclusión y desarrollo de personas con discapacidad física, sensorial u orgánica. Por su parte, la Federación Cántabra de Surf ahora está buscando financiación para llevar a cabo distintos proyectos dirigidos a los recién federados con diversidad funcional. Ángel Curiel adelanta que van a «intentar que puedan ir una vez al mes a entrenar, para ello habrá que contar con voluntarios que sean surfistas y se comprometan».