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Una diferencia de altura de "una cuarta" impide a Manuel José López entrar con su silla de ruedas en una entidad bancaria de Santa Cruz

Un escalón obliga a un parapléjico a realizar gestiones bancarias desde la calle

Manuel José López, que se desplaza en silla de ruedas desde que un accidente le dejó parapléjico en 2008, tiene que echar mano de la amabilidad de la gente para que le ayuden a realizar operaciones bancarias en una sucursal de la localidad en la que vive, en Santa Cruz (A Coruña", debido a que un escalón "de una cuarta" en la entrada de la oficina le impide la entrada.

"Yo iba al Caixanova y no tenía problema porque podías entrar con la silla de ruedas hasta el mostrador. Con la fusión cerró esta oficina y ahora tengo que ir a la de enfrente, la que era de Caixa Galicia. Y ahí tienen un escalón de una cuarta y no puedo entrar con mi silla, que es eléctrica, no manual. También tienen escalón las oficinas de Caixa Catalana y el Banco Pastor", explicó Manuel José López a "La Opinión de Coruña".

Este discapacitado cuenta que solicitó al director que se ejecutase una pequeña rampa, para lo que sería necesario "simplemente quitar dos baldosas", y éste le dio un impreso para reflejar su demanda. Manuel José cubrió el escrito y lo dirigió al director general, "entonces aún José Luis Méndez", pero nadie le contestó.

Ese escalón que le impide acceder al interior de la oficina de Caixa Galicia (ahora Novacaixagalicia) le obliga a realizar todo un operativo del que depende de la buena voluntad de los demás clientes.

"Yo llego a la entrada y cuando veo que va a entrar alguien le pido que me coja un número y después, cuando salga en la pantalla, que avise a un empleado del banco de que el cliente está afuera y está en silla de ruedas. El empleado viene y me dice qué necesito. El otro día por ejemplo quería sacar 300 euros. El empleado vino hasta la calle para traérmelos, pero no me gusta tener que contar el dinero en medio de la acera", relató Manuel José.

Este vecino de Santa Cruz también señala que desde el cajero automático no puede retirar dinero. "Desde la silla de ruedas, al estar más bajo, y con el sol, brilla la pantalla y no veo nada", agrega. Manuel José reclama una "obra mínima" en la entrada de esta entidad bancaria para que cumpla en accesibilidad y no se discrimine a nadie.

López también destaca, como contraste, la atención que ha recibido desde el Concello de Oleiros a causa de las obras de reforma de las aceras y calles en el centro de Santa Cruz. "Con eso estoy muy contento porque el ingeniero municipal, Rafael Astor, desde el primer día me pidió colaboración y que hiciese un seguimiento de las obras para ver si la pendiente era excesiva o no. No van a rebajar las aceras sino hacer un badén de bordillo a bordillo, que va a quedar mejor, sin altibajos", resalta López.

Este discapacitado no obstante explica otro problema que tiene como usuario de la piscina de Dorneda: se hizo socio cuando abrió, en octubre de 2010, y sigue pagando su cuota sin haberla usado. "Tienen una de esas grúas que te baja hasta el vaso de la piscina pero la tienen en el almacén, guardada, porque no les quedó presupuesto para hacer la obra de anclaje de la grúa, que cuesta unos 6.000 euros. Y no puedo ir a la piscina", critica este afectado.